Distrito Star Wars

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viernes, 7 de marzo de 2014

Oola

OOLA

Oola, la guapa bailarina de piel verde, fue esclavizada por el desagradable señor del crimen Jabba elHutt. Aunque era una de varias bailarinas, incluidas Yarna D’al, Gargan, Ry Tall, Lyn Me y Greeata, sólo Oola tenía el “privilegio” de estar encadenada al trono de Jabba.
Jabba se deleitaba viendo a la joven Oola bailar con la música de la Banda de Max Reebo. Cuando Jabba quiso algo más que baile, Oola lo rechazó. Enfadado con su esclava rebelde, Jabba abrió la trampilla bajo la pista de baile y alimentó a su mortal rancor con Oola.

UNIVERSO EXPANDIDO

La historia de la esclava Oola es la triste historia de una corta vida. Su cautividad empezó en Ryloth, el planeta natal de los twi´lek. Bib Fortuna, el mayordomo de Jabba el Hutt tenía muchas ganas de encontrar el regalo perfecto para su jefe, la esclava ideal que satisficiese los depravados intereses del señor del crimen. Fortuna encontró a Oola en el Lugar del Crepúsculo, una tierra de oscuridad perpetua del planeta.
Oola, la hija del jefe de un clan, se ajustaba a las necesidades de Fortuna. Fortuna la secuestró a la inocente chica junto con una twi´lek más joven llamada Sienn. Fortuna las llevó a su complejo de contrabando y allí otras bailarinas twi´lek enseñaron a Oola y Sienn el arte del baile exótico y seductor para captar la atención del Hutt. Fortuna engañó a las chicas con historias del opulento estilo de vida de Jabba el Hutt y les prometió la gloria de ser sirvientas de palacio. Cuatro meses más tarde, Fortuna consideró que las chicas ya estaban listas. Su asistente Jerris Rudd las llevó a Tatooine.
En la ciudad portuaria de Mos Eisley, Rudd llevó a Oola y Sienn a un escondrijo. Un hombre vestido de negro se introdujo en el escondite y ofreció a ambas chicas escapar de su esclavitud. Este hombre era Luke Skywalker. Sienn huyó con él, pero Oola, tentada por la lujosa vida de palacio, se quedó. Poco después Fortuna se la presentó a Jabba y el señor del crimen al instante se enamoró locamente. Oola se enfrentó con la cruda realidad del palacio del Hutt, un lugar de corrupción, oscuro, ocupado por la escoria de la galaxia. Su vida no fue decadente, fue una vida de servidumbre. Era golpeada por los guardias gamorreanos cuando no agradaba a su señor y a menudo era amenazada por Fortuna.
La esperanza volvió finalmente a la joven. Unos días más tarde, cuando hablaba entre susurros con el nuevo droide traductor del Hutt, C-3PO, Oola supo que Luke Skywalker vendría a palacio. Con la nueva esperanza encontrada, Oola bailó ese día el mejor baile que jamás había interpretado. También fue el último.

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