Distrito Star Wars

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miércoles, 29 de agosto de 2012

EV-9D9


EV-9D9

EV-9D9 era la sádica capataz al mando de las operaciones cibernéticas en le Palacio de Jabba el Hutt. Su programación elemental era la ideal para este trabajo. Durante su estancia en el Palacio de Jabba supervisó la colocación de  C-3PO como traductor de Jabba y la de R2 como sirviente a bordo de la barcaza de Jabba. El droide broncíneo era delgado como una vara y tenía una áspera voz metálica.

UNIVERSO EXPANDIDO

El defecto de programa que transformó al inofensivo capataz en un brutal torturador no es único en Eve: es un fallo de fabricación de la primera hornada de unidades EV de MerenData. Muchos fueron recogidos pero Eve fue uno de los muchos que se quedaron sueltos por ahí. Añadido a ese fallo hubo otro error de uso que la dañó aún más.
Antes de estar con Jabba el Hutt, EV-9D9 supervisaba la ahora cerrada planta de repulsores de Go-Corp. Los droides que trabajaban en Go-Corp estaban increíblemente sobrecargados de trabajo. El porcentaje de agotamiento era alto, pero la producción seguía a buen ritmo ya que los droides normalmente son fáciles de arreglar.
Eve fue a la Ciudad de las Nubes en Bespin. Su rastro de droides destruidos alertó a la seguridad de su presencia. Eve consiguió destruir una cuarta parte de la población de droides de la Ciudad de las Nubes. Saboteó los sistemas de flotación antes de conseguir piratear “la princesa Ioprene” y escapar de los guardianes de la ciudad.
Eve reapareció en Tatooine. Sus informes de brutal eficiencia la hicieron ganar puntos ante los ojos del siniestro Jaba el Hutt. Ella se convirtió en la jefa de todos los droides del palacio, una posición que a ella le gustaba.
EV-9D9 era una sadomasoquista, le gustaba emitir señales electrónicas confusas, lo que era el equivalente droide al dolor. Ella construía sensores especializados llamados “botones de dolor” y los instalaba en los droides de modo que ellos pudiesen transmitir su angustia. Ella estudiaba las señales, las saboreaba y también tenía necesidad de ellas. Eve tenía un tercer sensor óptico especializado que podía analizar en especial los algoritmos del dolor. Apreciaba esta habilidad extrasensorial.

Debido a sus constantes abusos contra los droides del Palacio de Jabba, Eve desarrolló una especie de paranoia debido a las recriminaciones que le hacían. Eve a menudo se escondía en un laboratorio subterráneo donde podía experimentar con sus compañeros droides torturándolos de forma indecible.
Ella se dio cuenta del plan de los rebeldes antes que la mayoría de los guardaespaldas, pero no se dio cuenta de que alguien iba tras ella. Un droide obrero de la Ciudad de las Nubes, 12-46-41 dio con su pista.

12 disparó a EV-9D9 y para que no sufriese y disfrutase con su propio dolor le quitó su tercer ojo óptico y desconectó su botón de dolor. Eve se moría y era incapaz de estudiar las sensaciones de sus últimos momentos. Los droides que ella había torturado la recogieron y la desmantelaron.

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