Distrito Star Wars

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martes, 17 de julio de 2012

General Grievous

 
   
 

GENERAL GRIEVOUS


Cuando las ávidas corporaciones titánicas y los sistemas de la galaxia privados del derecho de voto unieron sus fuerzas para abandonar la envejecida República Galáctica, se convirtieron en la Confederación de Sistemas Independientes.
Con sus recursos militares crearon un ejército droide que parecía tener un tamaño ilimitado, un arma que precisaba de un estratega militar que lo manejase eficazmente.
Entre los mandos de la Confederación se encontraba el General Grievous, un brillante estratega carente de compasión y escrúpulos. Sus ataques relámpago y sus efectivas campañas hicieron que su reputación aumentase ante una amedrentada República. Para muchos, él eclipsó la amenaza del Conde Dooku, el carismático líder de la Confederación en el terreno político. Grievous era la cara del enemigo.  
Una mezcla de carne y metal, el cuerpo del General era un arma mortífera forjada por la tecnología de la Confederación. La materia viva de Grievous estaba encerrada en el interior de su cuerpo artificial con una gran precisión. Dentro del duro caparazón latía el corazón de un asesino sin escrúpulos. Una bolsa de tripa presurizada contenía sus órganos vitales, mientras que su cráneo con apariencia de máscara contenía sus ojos y su cerebro. Para completar la horrenda amalgama tenía una tos seca y perruna que provenía de sus pulmones destrozados
Grievous cazaba a los Jedi por deporte, y orgullosamente lucía los sables láser de sus víctimas colgados de su cinturón como trofeo de sus conquistas. Su forma nada de lucha poco ortodoxa y sus aditamentos mecánicos le daban ventaja en los combates cuerpo a cuerpo y su ingenua estrategia e intachable astucia le hacían casi invencible ante los Jedi. Cada uno de sus brazos de seis dedos podía partirse en dos, dando lugar a cuatro brazos, cada uno armado con un sable. Grievous podía girar estos brazos en un remolino mortal de luz que pocos podían vencer. Sólo entraba en combate con aquellos oponentes que consideraba dignos de tal. Grievous a menudo prefería dejar la lucha a sus droides guardaespaldas armados con electrovaras.
En los últimos momentos de las Guerras Clon, Grievous organizó un atrevido ataque contra el corazón de la República. Su nave insignia lideraba una flota de enormes naves de guerra que se dirigían a Coruscant, sobre la cual se declaró una gran batalla. La lucha ya había durado demasiado. De una forma u otra este golpe sería el principio del fin de la guerra.
El comandante supremo del ejército droide lo había dispuesto todo para raptar al líder de la República, el Canciller Palpatine. Huyendo con su valiosos rehén, Grievous estaba determinado a triunfar y esperaba añadir a su horripilante colección los sables de los dos guerreros Jedi más famosos: Anakin Skywalker y Obi-Wan Kenobi
Skywalker y Kenobi se infiltraron en la nave de Grievous y tuvieron éxito al liberar al Canciller y matar al Conde Dooku. Aunque los fugitivos fueron atrapados inmediatamente por las fuerzas droides de Grievous y llevados ante el general. En el puente del crucero, los Jedi se revolvieron contra sus captores entablando batalla con los guardaespaldas de Grievous. Esto le proporcionó tiempo para huir de la nave insignia condenada al arrojar una electrovara contra la ventana del puente, la cual rompió la luna y le permitió salir al exterior. Grievous trepó por el casco de su nave hasta llegar a las cápsulas de escape.
Grievous dejó Coruscant para reunirse con la cúpula Separatista en su escondite secreto de Utapau. Allí recibió una transmisión de Darth Sidious, el Sith que estaba tras las Guerras Clon. Sidious ordenó a Grievous que trasladase a los Separatistas a Mustafar y que no se preocupase por la pérdida de Dooku. Sidious esperaba tener pronto un nuevo aprendiz, uno más joven y poderoso que Darth Tyranus.
Grievous envió a la cúpula Separatista a Mustafar, pero él permaneció en Utapau. Una fuerza de ataque republicana liderada por el General Obi-Wan Kenobi se desplazó al planeta cubierto de pozos para traer a Grievous ante la justicia. Kenobi se enfrentó a Grievous y lucharon con sus sables. Grievous había sido instruido en las artes Jedi por el Conde Dooku y lanzó un feroz ataque contra Kenobi con cuatro sables láser. Kenobi lo resistió y cortó dos de los cuatro brazos de Grievous y empujó brutalmente al general droide con la Fuerza. Desarmado, Grievous huyó hacia su vehículo que le esperaba.
El cyborg fugitivo encendió su moto-rueda y escapó a través de las laberínticas avenidas de la ciudad pozo de Utapau. Kenobi lo persiguió a lomos de un veloz lagarto llamado Boga. Kenobi consiguió mantener el paso de Grievous y saltó al vehículo de Grievous haciéndole perder el control del mismo. La moto-rueda derrapó y fue a caer al abismo.
Sus dos ocupantes fueron a dar a una de las pistas de aterrizaje secretas de Grievous, aquella en la que estaba su caza personal. El tenaz Kenobi siguió luchando con Grievous, incluso tras haber perdido su sable en la persecución. La lucha degeneró en puñetazos y patadas brutales y el metálico Grievous tenía una ventaja clara. Empujó a Kenobi arrojándolo fuera de la plataforma. El Jedi se sujetó al borde de la plataforma y con la mano libre y la ayuda de la Fuerza, atrajo la pistola bláster que Grievous había perdido.
Cuando Grievous se acercó para lanzar un golpe mortal, Kenobi abrió fuego con el bláster. Los disparos acertaron en las partes abiertas del caparazón de Grievous, destrozando la bolsa presurizada que contenía sus órganos e inflamando los líquidos conservadores. Los órganos vitales de Grievous explotaron y aceitosas llamaradas de fuego salieron de los huecos de los ojos de su casco.
El cuerpo artificial de Grievous se desplomó en la plataforma, sin vida, sacudido por las convulsiones de la destrucción.

UNIVERSO EXPANDIDO
 
Antes de ser reconstruido como un guerrero cyborg, el general Grievous era uno de los mayores genios militares que el pueblo kaleesh había visto. Desde el duro planeta Kalee, los kaleesh habían conquistado las tierras y mares de su planeta y mostraban con orgullo su superioridad luciendo máscaras talladas en los huesos de sus animales más temibles, el mummu y el karabbac. Las familias guerreras iban pasando de padres a hijos estas máscaras de hueso, adornándolas con sangre fresca antes de cada cacería o batalla. Grievous utilizaba una de estas máscaras en su batalla contra los odiados Huks, una especie vecina.
Estaba curtido en innumerables batallas en las que había acabado con los enemigos de Kalee, tras las cuales volvía a casa con sus esposas e hijos, herido pero envalentonado, listo para entrar de nuevo en batalla.
Cuando la guerra terminó, Grievous tuvo dificultades para adaptarse a una vida sin conflictos.
Los records de guerra de Grievous llamaron la atención de San Hill, el presidente del Clan Bancario Intergaláctico. Sus contactos en el creciente movimiento separatista del Conde Dooku habían provocado un profundo cambio y Hill empezó a buscar influencia y ventaja en la inevitable guerra civil que se estaba preparando. Vio en Grievous un valioso recurso.
A cambio de respaldar las deudas de Kalee provocadas por la guerra contra los Huks, el CBI consiguió los servicios eternos de Grievous como intimidador y como guerrero.
Fue este fuerte espíritu guerrero el que se transformó el profundo odio, aturdimiento y rabia que marcarían su destino. El General Grievous, condecorado campeón de los Kaleesh, vencedor sobre tantos señores de la guerra Huk, triturador de los huesos de sus enemigos, fue herido fatalmente en un accidente de lanzadera.
Con su aliado Poggle el Menor, San Hill saboteó la lanzadera de Grievous lo que provocó un terrible accidente. Suspendido en bacta, el destrozado cuerpo de Grievous  fue mantenido con vida. No había tenido un final indigno. No había sufrido la muerte de un guerrero. Los genios tecnológicos del CBI y las fundiciones geonosianas lo reconstruyeron. Ellos le ofrecieron su cyborg asesino como regalo al Conde Dooku.
Dooku al principio quedó un poco desconcertado con su extraño subordinado, pero el y Darth Sidious vieron su potencial. Dooku empezó a entrenar a Grievous con el sable láser. Le sorprendió ver que la sutileza y finura del combate se había convertido en brutales ataques multi-arma y esto contribuyó a los cambios en la guerra. En su base oculta a bordo de la estación espacial Trenchant enfrentó a sus favoritos Asajj Ventress y Durge con Grievous para decidir quien iba a ser el comandante del Ejército Separatista. Grievous salió victorioso.
Cuando Grievous fue reconstruido, se le dio una armadura de droide genérica y no llevaba capa. Lleno de vanidad, Grievous hizo algunas modificaciones personales, añadiendo los dientes de metal, las rayas sobre sus ojos para simular la máscara ósea de la tribu Kaleesh y se hizo una nueva capa. Desde que supo que al unirse a los Separatistas estaría en guerra continua con la República, talló las líneas en vez de pintarlas, haciéndolas permanentes. También se aseguró de que todos sus guardaespaldas vistiesen capas con el símbolo de guerra Mummu impreso en sus capas.
Aunque Grievous ya estaba en acción en el momento de la Batalla de Geonosis, ningún Jedi tenía informes de su existencia, y nadie había escapado con vida de su presencia
Grievous dirigió muchas campañas desde bunkers protegidos, pero le gustaba la lucha con sus soldados sin alma en la primera línea de batalla.
El general Jedi Daakman Barrek fue el primero  en  dar  parte  de  la  terrorífica
figura de Grievous en el planeta industrial de Hypori, donde Grievous acabó con casi todas las fuerzas de Barrek. 
Siguiendo a tan sangriento debut, informes dispersos por Holonet hablaban de los numerosos éxitos en las campañas del General contra la República. Grievous hirió los sistemas internos de la República a lo largo del Corredor de Comercio Coreliano conquistando planeta tras planeta. Cuando Duro cayó tras un ataque concentrado de la Confederación, los planetas más aislados del Núcleo sintieron miedo por lo que el General podía ser capaz de conseguir. 

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