Distrito Star Wars

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martes, 17 de julio de 2012

Dianoga



DIANOGA


¿Qué clase de criatura puede hacer que el poderoso Chewbacca tiemble? El parecido del dianoga a otras temibles criaturas de las profundidades no pasa desapercibido a los ojos de los cautos wookiees. El dianoga es un desagradable parásito que infesta los sistemas de desperdicios de las grandes instalaciones imperiales o naves de guerra. Pueden llegar a alcanzar una longitud de más de 10 metros.
La incolora criatura con forma de calamar, se desarrolla en medios húmedos y malsanos, esperando un bocado lo suficientemente grande para satisfacer su apetito. La criatura, con siete tentáculos, apresa a su víctima y trata de introducirla en su hambrienta boca.
Un dianoga que hizo su guarida en el vertedero de la estación de batalla Estrella de la Muerte y casi se come a Luke Skywalker cuando este cayó dentro de su madriguera llena de basura.

UNIVERSO EXPANDIDO


La criatura carroñera conocida como dianoga es un cefalópodo anfibio que hace su hogar en cualquier zona de la galaxia donde se almacenan desperdicios, sin importar el clima. Se encuentran principalmente en depósitos de aguas estancadas, aunque también se encuentran en los sistemas de colectores de las naves, los cuales suelen ser calientes y estar repletos de bacterias. Los dianoga progresan en los planetas industrializados y suelen vivir en las redes de alcantarillado y ríos de áreas urbanizadas.
El dianoga tiene un tallo con un único ojo que se puede extender como un periscopio para observar su entorno. Este ojo rojo es extremadamente sensible a la luz, pero capaz de ver claramente en entornos oscuros. Está recubierto por un caparazón transparente que protege al ojo de pinchazos y otras heridas que pudiese hacerse en entornos llenos de basura.
Posee siete tentáculos que usa para moverse y reunir comida. Estos tentáculos tienen ventosas de succión para adherirse a su presa y agarrarla fuertemente. También puede agarrarse a superficies más lisas para darse impulso. Además, los tentáculos se regeneran rápidamente si se dañan, haciendo difícil el herir o matar a la criatura. Una vez que el dianoga ha atrapado su presa en sus tentáculos, trata de estrujarla o de ahogarla. Los dianoga extremadamente grandes suponen una amenaza para los humanos y especies de tamaño similar.
El cuerpo del dianoga, tentáculos a parte, consiste en un enorme estómago y sistema digestivo, junto con una gran boca llena de dientes con la que puede tragar seres más grandes que él mismo, adaptándose a ellos de forma similar a como hacen las serpientes. El estómago contiene potentes ácidos para la digestión de objetos que a la mayor parte de los seres les resultarían incomibles.
Se cree que las cinturas son originarias del planeta Vodran y que anidaron en los depósitos de desperdicios de las naves. Cuando estas llegaron a otros espacio-puertos, los dianoga se introdujeron en otras naves y así se dispersaron por toda la galaxia. Ahora se pueden encontrar dianoga en los depósitos de aguas residuales y templadas de casi todos los espacio-puertos y grandes naves espaciales. Como estas criaturas en realidad se alimentan y digieren productos de deshecho, los comandantes de las naves permiten con frecuencia que un dianoga permanezca en el sistema de desperdicios de sus naves una vez que han sido descubiertos. Raramente dañan los componentes internos del sistema, prefiriendo estar en el fondo del depósito y alimentarse, y si crecen lo suficiente como para amenazar a la tripulación de la nave los equipos de mantenimiento matarán al dianoga disparándole.
Estas criaturas aunque no poseen un cerebro significativamente grande, han mostrado su inteligencia escogiendo su comida y apañándoselas para desplazarse de un lugar a otro. Son capaces de diferenciar criaturas vivas de muertas y aunque pueden comer seres vivos, normalmente se privan del vivo a favor del muerto. Los científicos creen que esto es en realidad una preferencia de gusto. También son lo suficientemente inteligentes para determinar los patrones de sueño de individuos que están descansando y así migrar cuando hay muy poco o ningún movimiento, y así nadie se despertará al notar su silencioso desplazamiento de un sito a otro.
Sin embargo, hay muchos informes de tripulaciones con turno de noche que se han encontrado un dianoga desplazándose, tratando de reptar hacia una nueva zona de una nave o un espacio-puerto.
Los dianoga son hermafroditas y se auto-fertilizan, por ello no precisan interactuar con otros miembros de su especie para reproducirse. Cuando tienen sus retoños, sus microscópicas larvas crean pequeñas colonias y cuando el número llega a ser demasiado grande para un determinado medio, algunos de los dianoga dejarán la colonia y viajarán a un nuevo emplazamiento deshabitado. Incluso en las mayores naves las colonias pueden tener como mucho tres miembros. Cuando su número se hace demasiado grande el dianoga tiene que encontrar un nuevo hábitat o  ser matado por los empleados de mantenimiento.
Estas criaturas son sumamente tímidas y pacíficas, sólo son agresivas si estallan en pánico, e innegablemente, hay algunas historias de dianoga atacando humanos que inadvertidamente han caído en su territorio. A pesar de esto no se consideran como come-hombres, aunque son curiosos y tienden a comprobar cada objeto nuevo que se encuentran para ver si es comestible. Algunas culturas han desarrollado formas para guisar el dianoga, siendo el plato más popular el pastel de dianoga.

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