Distrito Star Wars

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domingo, 8 de julio de 2012

Droide de batalla B-1


DROIDE DE BATALLA B-1

Aunque los críticos señalaban rápidamente que la falta de inteligencia era el punto débil de los droides de batalla, los defensores de los soldados mecánicos decían que eso era una virtud. Un soldado sin inteligencia es un soldado leal, no se cuestiona las órdenes, es fácilmente controlable y no tiene miedo.
Fue durante la invasión de Naboo por la Federación de Comercio cuando se mostró a la galaxia no sólo la efectividad de los droides de batalla. También los grandes fallos de su diseño. 
El ejército de droides de batalla de la Federación de Comercio enfrentado a una población pacífica fue quien de conquistar y tomar rápidamente el control de los centros de población de Naboo.  
Estos droides obedecían ciegamente las órdenes que les daban sus comandantes o que se les transmitían desde una nave de control droide en órbita. La intervención del escuadrón Bravo y en particular la de Anakin Skywalker destruyó la nave de control droide dejando al ejército inmóvil.
Los droides de batalla son altos, con las juntas al aire, huesos de metal blanco que les da un cierto parecido a esqueletos animados. La uniformidad de la infantería droide es pasmosa, sólo un número en la parte trasera de la mochila del comlink sirve para distinguir un droide de otro.
Los droides con funciones especializadas tienen marcas de distintos colores en su armazón. Los azules señalan a los pilotos. Los rojos son droides de seguridad. Los amarillos son comandantes con más funciones y mayor autonomía que los de la infantería estándar.
Los droides de batalla son muy eficientes. Su forma humanoide les permite trabajar con maquinaria y pilotar una amplia variedad de naves de guerra diseñadas para pilotos orgánicos. Los droides de infantería pilotan STAP´s, MTT´s, AAT´s y las colosales naves de batalla de la Federación de Comercio. Para facilitar su transporte y almacenamiento se pueden plegar reduciendo su tamaño a menos  de la mitad.
Tras la debacle de Naboo, la República Galáctica dictó una estricta legislación que prohibía el uso de ejércitos droides. La Federación de Comercio había mostrado su irrespetuosidad hacia las leyes de la República en el pasado, y durante años muchos temieron que las numerosas fundiciones repartidas por toda la galaxia estuviesen produciendo series enteras de los infatigables soldados.
Después de que la Federación de Comercio se uniese a la Confederación de Sistemas Independientes (CSI), los droides de batalla se convirtieron en una parte del Ejército Droide Separatista. Los B1 eran los soldados más comunes de la Confederación con millones de unidades producidas en serie en incontables fábricas en los planetas de la CSI. Sin embargo, su inutilidad frustraba a los comandantes confederados como el General Grievous.
Participaron en muchas batallas, incluidas la Batalla de Geonosis, la Batalla de Muunilinst, la Batalla de Coruscant y la Batalla de Kashyyyk.

UNIVERSO EXPANDIDO

En los últimos y problemáticos días de la República Galáctica, muchas naciones y planetas tuvieron que restaurar sus fuerzas militares para defender sus intereses. Durante algún tiempo la existencia de las legiones mecanizadas no era más que un rumor, pero cuando la República siguió perdiendo el control de las regiones alejadas, su presencia empezó a notarse.
La tacañería de la Federación de Comercio provocó recortes en la producción de la fabricación de droides. Las unidades se hacían para cubrir las repentinas necesidades militares de la Federación. Un droide sin mente es un droide barato, una cosa estupenda para la corta visión de los neimoidianos. El coste de miles de cerebros individuales se evitaba con un Ordenador Central de Control (OCC) albergada en una nave de combate modificada de la Federación de Comercio.
La división de comando y seguridad tiene algún nivel de autonomía, pero al final están controlados por el OCC. Si un droide perdía el contacto con la señal de control, entraba en un estado de hibernación .Si se desactivaba por mucho tiempo o el daño era muy grande, el droide desactivaba los electroimanes que mantenían sus juntas unidas. Auque esto hacía que el droide fuese de algún modo más frágil, permitía que los droides fuesen recuperados para futuras reparaciones y volver a ser puestos de nuevo en uso.
Tras la ejecución del consejo separatista por Darth Vader, el nuevo aprendiz de Darth Sidious, muchos, aunque no todos, los B1 fueron desactivados. Algunos serían reactivados para servir a los remanentes confederados.
Poco después de la Orden 66, los Jedi supervivientes Olee Starstone y Roan Shryne huyeron a Jaguada, una antigua base separatista. Tratando de contactar con los Jedi en Coruscant, accidentalmente activaron a los droides guardias. Vader descubrió su posición y envió tropas del planeta para destruirlos. Los Jedi activaron los droides para que les sirviesen de retaguardia contra los soldados.
Los droides de batalla se han convertido en una broma entre el personal militar.
Y aunque es cierto que son delgados y frágiles y tienen una multitud de debilidades explotables, esos hechos son de poco consuelo cuando te encuentras en el lado equivocado de sus rifles bláster.
Los droides de batalla B1 tienen poca destreza apuntando y pueden detenerse con un único disparo bláster. Sus fotorreceptores son incapaces de aumentar objetos distantes, haciendo que los droides tengan que llevar prismáticos.
Los comandantes poseen inteligencia e independencia del OCC. Los comandantes reciben las instrucciones directamente del OCC a través de canales de alta seguridad y transmiten las órdenes a sus soldados. Durante las Guerras Clon también actuaron como enlaces entre el ejército droide y sus amos separatistas.
Los comandantes y la infantería de los droides de batalla llevan mochilas que contienen unidades de comunicación, antenas de transmisión y ordenadores de encriptación, al igual que baterías de repuesto que les permiten operar durante largos períodos de tiempo sin recargarse. Los droides de seguridad y los pilotos están normalmente destinados en naves espaciales por lo que no precisan mochilas. Ya que los droides de batalla no tienen una designación de serie alfanumérica, sus nombres individuales a veces pueden parecer hechos al azar. Dos droides de batalla que participaron en la invasión de Naboo eran OOM-9 y 3B3. Nombres como esos, aplicados normalmente por los técnicos, eran versiones cortas del número de identificación único para cada droide. Todos los droides de batalla tienen impreso s grandes números muy visibles en las cajas de los repetidores de sus comunicadores para ayudar a que sus propietarios puedan reconocerlos con un vistazo.
Los droides de batalla estándar no tienen armas incorporadas. Llevan rifles bláster de cañón largo; las unidades especializadas son programadas para operar con lanzallamas y lanzamisiles. Los droides de batalla manejan la mayoría de las armas pesadas de la Federación de Comercio incluidos los tanques armados de asalto y los STAP. Los droides pueden plegarse en posición fetal para su almacenamiento permitiendo que 112 droides se acomoden en las perchas de un transporte multitropa.
De aspecto desconcertante, parecen decolorados, esqueletos secos. Sus caras alargadas imitan a las de sus constructores geonosianos, pero los cobardes neimoidianos creen que fueron moldeadas a partir de calaveras neimoidianas.
Tras la derrota aplastante de la Federación de Comercio en Naboo, Autómatas de combate Baktoide produjo en secreto un modelo sustitutivo diseñado para resolver los problemas del droide de Batalla B1. Estos nuevos droides de batalla, llamados unidades E-5, se basaban en el droide barón y se caracterizaban por tener un blindaje más fuerte y matrices de inteligencia individuales. Como medida temporal se produjeron pocas unidades E-5, mientras la Federación de Comercio desarrollaba el súper droide de batalla B2. Raith Sienar compró varios prototipos E-5 guarda espaldas para su misión en Zonama Sekot.

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