ACKLAY

Cuando la ejecución se convirtió en una gigantesca trifulca entre los Jedis y los droides de combate, el acklay vagaba frenético por el ruedo. Siguió acosando a Kenobi, quien finalmente fue capaz de silenciar sus terroríficos aullidos con unos habilidosos mandobles de sable de luz.
UNIVERSO EXPANDIDO
El acklay apareció en el exuberante y fértil planeta Vendaxa, un mundo con un denso ecosistema que ha producido depredadores de proporciones de pesadilla. Los acklay son animales diurnos que cazan a los adormilados lemnai nocturnos y los atraviesan con sus inmensas garras. Su apariencia física y su actitud agresiva lo convierte en una criatura habitual en los ruedos de diferentes planetas del Borde Exterior.
Es un crustáceo anfibio con tres ojos que le permiten ver en la oscuridad. Su piel es gruesa y correosa, sin embargo, en su vientre no es tan gruesa lo que convierte esta zona en la más vulnerable de su cuerpo. También posee una cresta ósea que utiliza tanto para intimidación como para protec
ción.

Cuando los extranjeros comenzaron a llegar a Geonosis en busca de droides y contratos tecnológicos, pagaban de vez en cuando al Archiduque con bestias exóticas para liberar en el ruedo de ejecución.
El acklay era un preciado espécimen llegado a Geonosis décadas atrás, y los geonosianos comenzaron a criarlos para los juegos del ruedo.
Algunos acklays que escaparon provocaron la aniquilación de colmenas enteras, y las rebeldes criaturas rápidamente se hicieron un hueco en la brutal ecología geonosiana. Así, han infestado las orillas poco profundas del Mar de Ebon, convirtiéndose en el depredador dominante del área.
El acklay está bien preparado para sobrevivir en los ambientes más adversos. Su alargado cráneo no sólo sirve para aumentar su imagen de agresividad, sino que además protege su vulnerable cuello de posibles ataques. Aunque el acklay no tiene una fuerte armadura, sus miembros son suficientemente largos como para golpear desde una distancia que le mantiene a salvo. Las pinzas delanteras del acklay son en realidad dedos atrofiados cubiertos de una endurecida piel insensible al dolor.
Yhori.
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