Distrito Star Wars

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domingo, 22 de marzo de 2020

Federación de Comercio



FEDERACIÓN DE COMERCIO

La República ha disfrutado durante siglos de crecimiento y prosperidad; era inevitable que la riqueza impulsaría a los avariciosos a igualarla. Los diferentes instrumentos de intercambio y comercio se unieron en organizaciones que se expandían por la galaxia para agrandar sus beneficios. Coaliciones como la Federación de Comercio, el Gremio de Comercio, Tecno Unión y el Clan Bancario Intergaláctico, consolidaron sus mercados individuales bajo gobiernos con el poder suficiente para influir en las acciones del Senado Galáctico.
La Federación de Comercio era un consorcio de comerciantes y transportistas que controlaban eficazmente el tráfico de mercancías en la galaxia. Bajo el mando de los intrigantes neimoidianos, había obtenido suficiente poder para tener una representación completa en el Senado Galáctico, como si fuera un planeta miembro. Para frenar a la Federación de Comercio, así como para recaudar fondos para un gobierno sobrecargado, la República aprobó los impuestos para las rutas de comercio de la periferia.
Enfurecida, la Federación de Comercio, bloqueó descaradamente el pacífico planeta Naboo como protesta. Su flota de grandes naves  de batalla rodeó el tranquilo planeta, interrumpiendo el suministro de provisiones de primera necesidad. La atrevida acción causó un gran revuelo en el Senado provocando otro escándalo en la accidentada carrera del Canciller Valorum. Ansioso por resolver la disputa, envió en secreto a un par de embajadores Jedi a Naboo para negociar con los neimoidianos.
Lo que no sabía nadie en la galaxia era que la Federación de Comercio no era mas que un mero peón en un juego mucho más grande. La promesa de unos pingües beneficios atrajo a los líderes de la Federación de Comercio, Nute Gunray y Rune Haako, a una asociación con un misterioso benefactor Sith. Este sombrío Darth Sidious manipuló cuidadosamente al Senado, empantanando la institución con procedimientos, mientras que la Federación de comercio trataba de presionar a la monarca de Naboo para legitimizar la ocupación.
La Reina Amidala, la gobernante de Naboo, permaneció firme en su posición. Los normalmente cobardes neimoidianos hicieron entonces lo impensable. Azuzados por el Lord Sith, la Federación de Comercio comenzó una invasión de Naboo a toda escala.
Aunque era bien sabido que el presupuesto ajustado de  la Federación de comercio confiaba en los droides de trabajo, el alcance de su ejército de invasión fue impactante. Legiones de droides de batalla a bordo de modernas naves de guerra desembarcaron en las avenidas engalanadas con vides de las ciudades de Naboo. La dominación fue rápida. La población de Naboo no estaba preparada.
Gunray, Haako e incluso Sidious fueron incapaces de ver la valentía y fortaleza de Amidala. Escapó de sus garras y convocó a los nativos gunganos para unirse en una creciente fuerza de resistencia. Juntos fueron capaces de derrocar a sus opresores. Haako y Gunray fueron arrestados. Los neimoidianos, sin embargo, mantuvieron en secreto la existencia de Darth Sidous.
Tras la reprimenda del Senado por el incidente de Naboo, la Federación de comercio continuó operando, convirtiéndose en la más influyente en el caos político que seguiría. Gunray evitó las consecuencias de sus transgresiones e incluso, tras cuatro juicios en la corte Suprema, se las arregló para mantener su título de virrey.
Traicionado por su benefactor Sith, Gunray se alió con el conde Dooku, un Jedi renegado que lideraba un creciente movimiento separatista en la galaxia. Dooku contaba con grandes y numerosos intereses comerciales en su revolución y sus promesas de compromiso total con el capitalismo resonaron profundamente entre los codiciosos.
Gunray estaba deseando que las fuerzas de la Federación de Comercio se uniesen a la CSI con una condición: la muerte de Padmé Amidala. La joven política de Naboo se convirtió en el blanco de varios intentos de asesinato, pero logró escapar una y otra vez. Aún así, Gunray comprometió a la Federación de Comercio con la causa separatista y en la primera batalla de las Guerras Clon el ejército droide de la Federación luchó contra el ejército clon de la República.

UNIVERSO EXPANDIDO
La Federación de Comercio se fundó más de 350 años antes de la Batalla de Yavin por las principales fuerzas de transporte y comercio de la época. No estuvo siempre bajo los auspicios de los neimoidianos, pero la naturaleza perspicaz y competitiva para los negocios de la despiadada especie, les condujo a obtener una posición de control sobre la Junta Directiva.
En las últimas décadas de la República, la Federación de Comercio creció más de lo que nunca se había imaginado, absorbiendo pequeñas corporaciones a medida que se expandía. La magnitud de la flota mercante de la Federación era suficiente como para causar alarma en el Senado, debido a que si una fuerza de semejante tamaño fuese usada en contra de la República, habría pocas posibilidades de pararla. Así, a medida que la Federación se hacía más grande, la República empezó a dictar leyes para limitar sus operaciones.
Los neimoidianos podían utilizar el aumento de la piratería en el Borde Exterior como motivo para armar sus naves. Con su influencia política y sus descarados sobornos a oficiales clave del Senado, pudieron legalizar la puesta de cañones láser y armamento similar en sus naves de transporte. La promesa de una cuantiosa donación hizo que muchos inspectores de armamento mirasen para otro lado. Los neimoidianos pudieron construir una flota de naves de guerra a buen ritmo.
La Federación, preocupada por minimizar los gastos de sus operaciones, prefería droides de trabajo baratos y desechables siempre que fuese posible. Las corporaciones aliadas, como Ingeniería Haaor Chall, las fundiciones Baktoide y otras, proveían a los neimoidianos con unas reservas aparentemente inagotables de droides sirvientes. Como la siempre paranoica directiva buscaba proteger sus mercancías, estos constructores de droides también proporcionaron soldados y vigilantes mecánicos.
A pesar de saber que la Federación de Comercio se estaba armando, nadie esperaba una reacción tan incendiaria como la invasión de Naboo. Los neimoidianos durante mucho tiempo tuvieron cuidado de esquivar la contención comprando victorias en el Senado. Las tácticas agresivas no iban con ellos. El mantenimiento de un ejército de invasión y el sometimiento a gran escala de Naboo fue una jugada extraña para la Federación.
La consecuencia de la invasión fallida hizo que muchas economías entrasen en barrena. La Federación fue lo suficientemente fuerte para sobrevivir al escándalo, casi con su directiva intacta. Parece que los neimoidianos aprendieron poco de su aventura. Tras la Batalla de Naboo crearon un cuerpo de asesinos en un intento de venganza precisa contra los Jedi.
Tres años después del incidente de Naboo la República empezó a dispersar las fuerzas armadas de la Federación de Comercio. O al menos los neimoidianos hicieron que el Senado se lo creyese…

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