Distrito Star Wars

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miércoles, 6 de mayo de 2015

Bib Fortuna

BIB FORTUNA

Aquellos que intentaban hacer negocios con Jabba el Hutt necesitaban pasar primero por el filtro de su pálido mayordomo el twi’lek Bib Fortuna. El sirviente vestido con capas oscuras a menudo estaba revoloteando alrededor de la oreja de Jabba dándole consejo e informaciones. Fortuna seguía las reglas del protocolo en la corte y hablaba sólo en huttesse aunque entendía otros idiomas.
Fortuna llevaba con Jabba desde hacía décadas. Su carrera empezó a desmoronarse cuando Luke Skywalker lo hizo blanco de un turco mental Jedi. El desafortunado sirviente dejó entrar al caballero Jedi en el palacio. Esto aceleró el fin de la organización criminal de Jabba. Fortuna acompañó a Jabba en su barcaza cuando fueron al Gran Pozo de Carkoon, donde el atrevido rescate de Han Solo por parte de Skywalker acabó de forma feroz con el imperio criminal.
UNIVERSO EXPANDIDO

Fortuna empezó en el mundo del crimen organizado siendo un contrabandista de especia, operando fuera de su planeta natal Ryloth. Trabajó por su cuenta durante muchos años hasta que Jaba el Hutt lo contrató para hacer contrabando de especia por una jugosa comisión.

Cuando las autoridades empezaron a tomar medidas contra los contrabandistas de ryll, Fortuna decidió dejar los negocios. En su lugar pidió una posición más importante en la organización de Jabba. Consiguió la aprobación de los lugartenientes de Jabba Naroon Cuthus y Bidlo Kwerbe.

Fortuna a menudo recibía el favor de su inflado señor cuando le ofrecía regalos. Por eso adquirió a la esclava Oola para Jabba. Visitó la zona del crepúsculo de su planeta y capturó a la joven twi’lek que fue entrenada por bailarines profesionales. Jabba disfrutó mucho de su regalo.
Fortuna escapó de la destrucción de la barcaza en un pequeño esquife privado. Se unió a una batalla despiadada por las últimas riquezas de Jabba. Se escondió en el palacio de Jabba iniciando una guerra desorganizada contra otros que trataban de llevarse los restos del imperio criminal.
Aunque Fortuna pareció ganar, fue a dar donde estaban los misteriosos monjes B’omarr que vivían en el palacio. Los monjes deseaban extender la serenidad de la iluminación descarnada, por ello sometieron a Fortuna a su cirugía ritual. Le extrajeron el cerebro y lo colocaron en un droide caminante parecido a una araña.
Fortuna soportó la locura de una existencia privada de los sentidos durante años. El palacio de Jabba fue reclamado por un empresario twi´lek llamado Firith Olan que disfrutó atormentando al descarnado Fortuna. A pesar de ser un cerebro ambulante metido en un jarrón, fue capaz de vencer a Olan. Empleó técnicas B’omarr para transferir su cerebro al cuerpo de Olan y Fortuna pudo vivir de nuevo. Bajo la identidad de Olan, Fortuna volvió a los bajos fondos criminales.

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