Distrito Star Wars

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martes, 14 de abril de 2015

Imperio Galáctico



IMPERIO GALÁCTICO



Un ambicioso político moldeó la inflada masa de la Antigua República para convertirla en el Imperio, un nuevo orden de gobierno cuya intención era eliminar las injusticias de su predecesor.

Pero en vez de ofrecer al pueblo de la galaxia una nueva esperanza, el Imperio lo que hizo fue convertirse en un régimen tiránico presidido por un déspota sombrío y distanciado, sumergido en el lado oscuro de la Fuerza. Las libertades personales fueron aplastadas y el gobierno de los asuntos cotidianos fue arrebatado al Senado y entregado a gobernadores regionales sin escrúpulos.

Acompañando al crecimiento del Imperio hubo un aumento militar sin precedentes. Los muchos astilleros que había en los dominios del Emperador produjeron en serie inmensas flotas de destructores estelares y cazas TIE. La flota estelar imperial mantenía el orden en la galaxia, papel que antes ostentaban los Caballeros Jedi, una orden noble de protectores eliminada durante el ascenso del Emperador.

El imperio gobernaba mediante el miedo. Sus tenientes y tecnócratas hambrientos de poder desarrollaban instrumentos de destrucción más y más grandes para intimidar a una población rebelde.

Esta filosofía culminó con la creación de la Estrella de la Muerte, una estación espacial móvil con un arma principal de un poder indecible. Cuando estaba completamente cargada, el súper láser de la Estrella de la Muerte tenía el poder suficiente para destruir un planeta.

A pesar de semejantes muestras de fuerza, de hecho por culpa de ellas, se avivó la llama de la rebelión. Pequeños núcleos de resistencia se unieron para formar la Alianza para Restaurar la República. Al principio, el diminuto número de luchadores de la libertad no parecía rival para el opresivo Imperio, sin embargo, se las apañaron para conseguir una impresionante victoria con la destrucción de la Estrella de la Muerte durante la Batalla de Yavin.

Habiéndose demostrado como una amenaza viable, la Alianza se vio envuelta en un contraataque del Imperio. El grupo central de rebeldes pasó tres años reubicando su cuartel general oculto antes de ser derrotados en un aplastante ataque durante la Batalla de Hoth. Unos pocos meses más tarde los rebeldes descubrieron que la Estrella de la Muerte era sólo la primera de muchas súper armas imperiales que se estaban desarrollando. Una segunda Estrella de la Muerte estaba a punto de completarse en la distante Luna de Endor.

Así, un blanco irresistible estaba situado sobre la pacífica luna verde: la siguiente gran arma del Imperio, incompleta y vulnerable, y la cabeza del Imperio juntas en el mismo sitio. La Alianza picó el  anzuelo, pues la Batalla de Endor estaba diseñada por el clarividente Emperador Palpatine para ser la confrontación final de la Guerra civil Galácticas. Sin embargo, Palpatine no pudo prever la inventiva de los rebeldes o la traición de uno de sus colaboradores de más confianza.

Palpatine murió en Endor y la segunda Estrella de la Muerte fue destruida. Con esta gran explosión el reino imperial del terror acabó. La Rebelión empezó a formar una Nueva República y planetas de toda la galaxia celebraron la vuelta de la libertad.

UNIVERSO EXPANDIDO



La galaxia ha conocido imperios en el pasado: sistemas y feudos del espacio controlados por ambiciosos tecnócratas. Todos palidecen en comparación con el Nuevo Orden que Palpatine construyó desde los podridos cimientos de la República.

Palpatine disolvió el Senado durante la Guerra Civil Galáctica alegando que la Rebelión era una situación de emergencia que precisaba intervención directa. Les otorgó a los gobernadores regionales y a los Moffs de los sectores papeles que estos oficiales, hambrientos de poder, ya habían estado disfrutando durante sus años de mandato.

Para asegurar el control de la población, el Imperio desmanteló la HoloNet. Con este foro público de información en manos de los militares, el Emperador pudo canalizar los enormes ingresos de los impuestos necesarios para mantener la HoloNet activa, a su nueva maquinaria de guerra. Además, el control imperial de la información libre aseguraba que sólo se divulgase la agenda del Nuevo Orden por toda la galaxia, y todas las voces discrepantes fueron silenciadas. Las grandes corporaciones apoyaron el alzamiento del Imperio a cambio de una libertad de operación sin precedentes. Muchas de estas compañías fueron nacionalizadas, imperializadas, en el proceso, dando lugar a una gran afluencia de recursos primordiales para el Imperio.

Los resultados del aumento de tropas pronto se hizo evidente en los primeros destructores estelares de clase imperial que salieron de los Astilleros de Impulsores de Kuat. Este fue justo el comienzo para que nuevas armas de guerra y sometimiento más potentes fueran desarrolladas por los secuaces del Emperador. Como sugerencia del Gran Moff Tarkin, un gobernador sin piedad, el Imperio adoptó su “doctrina del miedo”. En vez de gastar los recursos necesarios par dominar todos los planetas de la galaxia. El Imperio haría visible su poder con una gran demostración que podría apuntar a cualquier planeta traidor. El miedo mantendría a los sistemas a raya, postulaba Tarkin. El resultado de su visión fue una terrorífica era de desarrollo de súper armas, la primera de las cuales fue el proyecto Estrella de la Muerte.

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