Distrito Star Wars

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miércoles, 18 de diciembre de 2013

Parte V: La mamá virgen



Coruscant

Darth Sidious y Darth Maul caminan por una balconada desde a que se divisa el horizonte sin fin de Coruscant. Es de noche.

DARTH MAUL: (con las gafas de sol aún puestas tropieza con Darth Sidious) ¡Ups! Lo siento Maestro.

DARTH SIDIOUS: ¡Condenación Maul! Ya te he dicho lo que pasa al llevar eso de noche. Además después del atardecer no molan. Te hace parecer un traficante de drogas o algo peor. ¡Sácatelas de una vez!

DARTH MAUL: Sí, mi Maestro. (se quita las gafas y empieza a bizquear tratando de acostumbrar sus ojos naranja a la luz del balcón). Tatooine está poco poblado.(empieza a parpadear) Si el rastro era acertado les encontraré rápidamente Maestro. (empieza a dar vueltas a los ojos parpadeando a toda mecha)

DARTH SIDIOUS: (mira a Maul) Actúa primero contra los Jedi. Así te resultará más fácil llevar a la Reina a Naboo par que firme el tratado (empieza a parpadear muy deprisa, al unísono con Maul) ¡Porras! Deja de hacer eso. Me estás asustando.

DARTH MAUL: (inclina la cabeza) Lo siento mi Maestro. (deja de pestañear y mira a Sidious) Por fin nos revelaremos a los Jedi. Por fin podremos vengarnos.

DARTH SIDIOUS: Has sido bien entrenado mi joven aprendiz. No pueden ser rival para ti. (se da cuenta de que Maul está mascando chicle a una gran velocidad) Y tú, ¿tienes que estar mascando chicle? (se da la vuelta y entra dentro del apartamento)

Maul frunce el ceño, se saca el chicle de la boca y lo pega por debajo de la barandilla y enseguida escucha una voz que le dice a lo lejos.

DARTH SIDIOUS: ¡Te he visto! Tíralo donde corresponde.

DARTH MAUL: Sí, mi Maestro. (despega el chicle y lo tira a una papelera mientras masculla algunas obscenidades)
  


MOS ESPA


La gran tormenta de arena engulle la ciudad, la nave Naboo en las afueras y las casas de los esclavos, donde montones de arena empiezan a golpear la casa de Anakin.



CASA DE ANAKIN. COCINA


Qui-Gon, Jar Jar, Anakin y Padmé están sentados a la mesa. Shmi está dando vueltas alrededor de la mesa sirviendo una bebida, mientras el viento aúlla en el exterior.

SHMI: Todo esclavo tiene un transmisor colocado en alguna parte de su cuerpo.

ANAKIN: Yo trabajo en un escáner para localizar el mío.

SHMI: Cualquier intento de escapar...

ANAKIN: y te vuelan por los aires. ¡BUUUM! (golpea la mesa con la mano justo en el momento en que Padmé está bebiendo agua)

PADMÉ: (sorprendida se echa el agua por encima) ¡Idiota! ¡Mira como me he puesto!

ANAKIN: ¡Lo siento! Deja que te ayude. (coge una toalla y trata de secar a Padmé la cual le arrebata la toalla)

PADMÉ: (mirando a Anakin mientras se seca) Nueve años y medio ¿eh?

Anakin guiña un ojo a Padmé que ya no está enfadada. Ella le sonríe y devuelve el guiño. Padmé se da cuenta de que Shmi los está mirando con desconfianza.

PADMÉ: (nerviosa) Esto... Es increíble que haya esclavos en la galaxia. Las leyes de la República contra la esclavitud...

SHMI: La República no existe aquí. Cada uno sobrevive como puede. (mira a Padmé de arriba abajo) Bueno, creo que no tengo que explicarte como hay que apañárselas para sobrevivir... (mira a lo lejos mientras se atusa el cabello).
  


Padmé se queda sorprendida con la boca abierta de par en par, Qui-Gon se ríe con disimulo y Jar Jar no se entera de nada. Hay un tenso silencio y Anakin trata de romperlo.

ANAKIN: ¡Eh! ¿Alguien ha visto una carrera de vainas?

Jar Jar coge una pieza de fruta con la lengua de un bol que está al otro lado de la mesa. Qui-Gon le lanza una mirada asesina.

JAR JAR: (avergonzado) Perdón.

QUI-GON: En Malastare suelen celebrarlas. Son muy rápidas y peligrosas.

ANAKIN: Yo soy el único humano que corre.

QUI-GON: Debes de tener reflejos de Jedi si corres en vainas.

Anakin sonríe. Jar Jar trata de coger otra pieza de fruta con la lengua, pero Qui-Gon de repente la agarra entre sus dedos pulgar e índice. Toma una botella de salsa Tabasco y rocía abundantemente la lengua de Jar Jar con ella.

QUI-GON: Esto para que aprendas como debes de comportarte en la mesa.

Los ojos  de Jar Jar se abren de par en par y coge un vaso de agua par humedecerse la lengua. Qui-Gon agarra su mano.

QUI-GON: Beberás cuando yo lo diga.
Jar Jar suelta el vaso.
   


ANAKIN: (mirando a Qui-Gon) Usted es un Caballero Jedi ¿no?
QUI-GON: ¿Qué te hace pensar eso?
ANAKIN: He visto su espada láser. Solo un Jedi lleva esa clase de arma.
QUI-GON: A lo mejor maté a un Jedi y se la robé.
ANAKIN: No lo creo. Nadie puede matar a un Jedi.
QUI-GON: ¡Ojalá fuera verdad!
Los ojos de Jar Jar empiezan a dar vueltas. Se marea y empieza a sacudirse, pero nadie le hace caso.
ANAKIN: Una vez soñé que era un Jedi y que volvía a aqui a liberar a los esclavos. ¿Ha venido a liberarnos?
QUI-GON: Me temo que no.
ANAKIN: Si, a eso ha venido. Por que iba a estar aquí si no.
QUI-GON: (mira a Anakin un momento) Sabes, cuando yo era un niño tal comportamiento era considerado como de muy, muy mala educación (mira al infinito) Puedo recordar como me castigaban muy, muy severamente... por curiosear y fisgonear. (mira a Shmi la cual a su vez lo mira nerviosa) Los padres de hoy... dejan a sus hijos crecer como cerditos, dejándoles hacer lo que les viene en gana, sin respetar nada ni a nadie, sin modales. Tal vez a quien hay que castigar muy, muy severamente es a los padres. (Shmi muy despacio coge un cuchillo de untar mantequilla y lo pone a su lado) Si... (ahora mira a Shmi, como en trance) Parece que necesitas ser castigada... castigada muy, muy severamente. 
  


Hay una gran tensión en la habitación que se rompe cuando Jar Jar cae sobre su plato y se oye un fuerte estrépito. Todos están sorprendidos.

QUI-GON: (vuelve de donde quiera que estuviese). Esto, esto... ¿Dónde estaba? ¡Ah, sí! Eh... Nos dirigíamos a Coruscant, en le sistema central de la República en una importante misión.

ANAKIN: (con precaución) Ah sí, Coruscant. Guay. (a Padmé, preguntándole a ella esta vez) ¿Y que hacen aquí, en el Borde Exterior?

PADMÉ: Nuestra nave se averió, no podemos irnos hasta que la reparen.

ANAKIN: ¡Puedo ayudarles!¡Puedo arreglar cualquier cosa!

QUI-GON: (tira un vaso de agua la cabeza de Jar Jar) Te creo muy capaz, pero antes necesitamos comprar las piezas.

JAR JAR: (empieza a quejarse con la cara metida en el plato y la saca llena de comida. Qui-Gon le da un vaso de agua) ¡Oh gacias! (se bebe el agua y después empieza a limpiarse la cara a lametazos mientras los otros lo miran perplejos y asqueados)

QUI-GON: Esto... Decía que necesitamos comprar las piezas.
   



JAR JAR: Con no pastia no hay comiercio.

PADMÉ: Esos chatarreros deben de tener algún punto débil.

SHMI: (aún observando a Qui-Gon y agarrando el cuchillo de untar mantequilla) Apostar. Las apuestas en esas horribles carreras de vainas lo mueven todo.

QUI-GON: Carreras de vainas. La codicia puede ser un poderoso aliado.

ANAKIN: Yo tengo un bólido, es más veloz que ninguno y mañana hay una gran carrera en Boonta Eve. Inscriba usted mi nave.

SHMI: ¡Anakin! Watto no te lo permitirá.

ANAKIN: Watto no sabe que lo he construido. Podría hacerle creer que es suyo y lograr que me deje pilotarlo para usted.

SHMI: No quiero que corras. Es horrible. Sufro cuando Watto te obliga a competir.

ANAKIN: ¡Pero mamá! Me encanta. Con el premio pagaría de sobra las piezas que necesitan.
   


SHMI: Anakin.

QUI-GON: (suspira) Tu madre tiene razón (mira enfadado a Shmi). ¿Hay aquí algún “otro” amigo de la República que pueda ayudarnos?

SHMI: Bueno, en su caso hay un terapeuta que puede ayudarle con esos sentimientos no muy reprimidos de cólera.

QUI-GON: (enfadado) Yo no necesito ningún comecocos. ¿Acaso piensas que soy Obi-Wan?

SHMI: (confusa) ¿Obi-Quien?

QUI-GON: No Obi-Quien... Obi-Wan. ¡Condenada mujer!¡Tienes menos luces que una bombilla fundida!

SHMI: (levantándose) ¡Mira por donde! ¡Ahora me vas a hacer un test de inteligencia! ¡Estupendo! (levanta el cuchillo apuntando con el a Qui-Gon)

QUI-GON: (mirando al cuchillo de untar mantequilla) Y ahora ¿qué? ¿No me vas a patear la entrepierna? ¿Qué vas a hacer? ¿Untarme de mantequilla hasta que muera? (se levanta y empieza a caminar hacia Shmi) ¡Dame eso antes de que alguien resulte herido!

SHMI: (retrocediendo y apuntando a Qui-Gon con el cuchillo) ¡Atrás! ¡No me hagas usar esto!

Qui-Gon se detiene y Shmi no deja de apuntarlo. Es un empate... hasta que Padmé no puede soportarlo más.
   


PADMÉ: ¡Ya está bien de payasadas! (se levanta propina una patada de karate en la parte trasera del cuello de Shmi tirándola al suelo) Esta escena está resultando demasiado larga y se vuelve más tonta cada minuto que pasa. Ahora Qui-Gon, mueve tu culo y siéntate. (Qui-Gon aturdido se sienta lentamente) Tu... Jar Jar deja de beber antes de que empieces a correr al baño cada cinco minutos provocando más retrasos en el plató. (mira a Anakin) ¡Ven aquí! (Anakin nervioso va hacia Padmé) Toma esta toalla mójala y ponla en la cabeza de tu madre hasta que recobre el sentido. (mira hacia el plató y señala) ¡Y tu Lucas... siéntate! ¡Ahora la que dirige la película soy yo!
  


Anakin pone la toalla sobre la cabeza de Shmi que empieza a recobrar el sentido. El y Padmé la ayudan a sentarse en su silla.
SHMI: (aturdida) ¿Qué ha pasado? ¡Au! ¡Mi cuello me está matando! (se frota el cuello)
PADMÉ: Eso no importa. Ahora chicos tenemos que dejar estas chorradas y no desviarnos del guión. Esto... ¿Dónde estábamos? ¡Ah sí! Shmi, Qui-Gon te acababa de preguntar si había algún amigo de la República aquí. Tu niegas con la cabeza y... (se oye una voz a lo lejos que protesta) ¡Porras George! ¡Creo que te dije que te sentaras! ¡Y cállate! ¡Ahora soy yo la directora! ¿Qué? (la voz aún se oye en el estudio quejándose) ¡Mira no me hagas ir ahí! ¡De acuerdo entonces! (se vuelve hacia los que están a la mesa) Ahora. ¿Está todo el mundo preparado?. De acuerdo... y... ACCIÓN.
SHMI: (niega con la cabeza) No, no hay nadie.
ANAKIN: (tristemente) Mamá, tú dices que el mayor problema de este universo es que nadie ayuda a nadie.
SHMI: (aun frotándose el cuello) Anakin...
PADMÉ: Sé que Qui-Gon no quiere poner en peligro a su hijo. Encontraremos otro modo.
SHMI: No, no hay ningún otro modo. Es posible que no me guste pero puede ayudarlos. Su sino es ayudarlos.
Qui-gon aún está observando a Padmé. Finalmente mira a Anakin con la pregunta “¿Será este el elegido?” reflejada en su cara.
   


MOS ESPA. PLAZA DE LOS CHATARREROS


La tormenta ha pasado y los vendedores y los vagabundos empiezan a ordenar el revoltijo y reconstruir sus puestos. Jar Jar se sienta sobre una caja delante de la chatarrería de Watto y observa toda la actividad con un gran nerviosismo. R2 está a su lado. Padmé para  a Qui-Gon antes de entrar en la tienda.

PADMÉ: ¿Está usted seguro de confiar nuestro destino a un niño al que apenas conocemos? La Reina no lo aprobará.

QUI-GON: No tiene por que saberlo.

PADMÉ: (pone mala cara) Yo no lo apruebo.

QUI-GON: ¡Oh! ¡Estás tan guapa cuando te enfadas! (pellizca la mejilla de Padmé hasta que ella le da un manotazo en su mano. Él se ríe, entonces se vuelve y entra en la tienda)
    


CHATARRERÍA DE WATTO


Qui-Gon camina hacia Watto y Anakin.

WATTO: El chico dice que quieres patrocinarlo en la carrera. ¿Cómo vas a hacerlo? ¿No será con créditos de la República? Digo yo.

QUI-GON: (con sarcasmo) ¡Oh ja, ja! ¡Pero que gracioso estás hoy! (gira los ojos) Mi nave será la cuota de entrada.

Qui-Gon saca de su bolsillo un pequeño objeto que parece un reloj y un holograma de la nave Naboo aparece a una corta distancia de Watto. Él la estudia.

Watto: No está mal, no está mal. Una Nubiana ¿eh?

Qui-gon: Está en buen estado salvo por las piezas que necesito.

Watto: ¿Y qué conducirá el chico? En la última carrera destrozó mi vaina. Tardaré mucho tiempo en arreglarla.

Anakin: La culpa no fue mia, en serio. Sebulba me lanzó un fogonazo. En realidad salvé la vaina...

Watto: Eso hiciste ¿eh? Es un buen chico, de eso no hay duda ¿eh?

Qui-gon: Con las ganancias del juego he comprado una vaina. Es veloz como ninguna.

Watto: Espero que para conseguirla no hayas matado a nadie que yo conozca ¿eh? (se ríe) Bien, tu aportas la vaina y la cuota de entrada y yo aporto al chico. Nos repartiremos las ganancias al cincuenta por ciento ¿eh?

Qui-gon: ¡Hey, Hey!... ¿mitad y mitad? ¿Por qué pequeño moscardón azul? Mira si vamos al cincuenta por ciento pon tú el dinero para la entrada. Si ganamos te quedas con el premio menos el coste de las piezas que necesito y si perdemos te quedas con mi nave.
   


Watto piensa esto último.

Qui-gon: ¿Qué tienes que pensar? De cualquier forma siempre sales ganando, idiota.

WATTO: ¡Hecho! (estrecha la mano de Qui-Gon, el Jedi sonríe y abandona la tienda)(subtitulado) Yo bana pee ho-tah, meede ya (tu amigo es un idiota, creo yo)



NAVE NABOO. DESIERTO DE TATOOINE


Obi-Wan está en la bodega principal de la nave Naboo hablando con Qui-Gon, vía comlink, que está en el porche trasero de la casa.

Obi-wan: ¿Y si el plan fracasa, Maestro? Supondría quedarnos aquí durante mucho tiempo.

Qui-gon: Solicitar ayuda es demasiado peligroso. Una nave sin energía no nos llevará a ninguna parte y... hay algo en ese niño.

Obi-Wan: Esto... bien. Mi oferta de bailar a cambio de dinero sigue en pie. Si tú... (se oye un pequeño clic) ¿Hola?
   


MOS ESPA VIVIENDAS DE LOS ESCLAVOS. PORCHE

Qui-Gon guarda el comlink cuando Shmi entra en el porche. Padmé, Anakin, Jar Jar, 3PO y R2 trabajan en el motor de la vaina en el patio trasero.
Qui-gon: Debe de estar orgullosa de su hijo. Da sin pensar en recibir.
Shmi: (sorprendida) ¿Cómo lo sabe? ¿Le ha preguntado si quiere una recompensa? O simplemente ¿piensa quedarse con todas las ganancias, avaricioso?
Qui-gon: (sorprendido a su vez) ¿Qué le pasa señora? ¿Por qué me trata así? Desde que he puesto un pie en esta casa usted no hace mas que atacarme. ¿Por qué?
Shmi: (irónicamente) No lo se, pero pienso que es porque no soporto a esos chicos desagradables que piensan que necesito ser castigada severamente.
Qui-gon: ¡Oh eso! A lo mejor tiene razón. Tan vez debería consultar a alguien este problema con mi cólera. O a lo mejor empezar a tomar alguna de las “píldoras de la felicidad” de Obi-Wan. (nervioso sonríe a Shmi que no le devuelve la sonrisa) Esto, de cualquier modo, creo que hay algo más entre nosotros. Algo del pasado. Algo que me involucra directamente a mi (se acerca a Shmi) Hay algo familiar en ti... y el niño, es como si nos hubiéramos visto antes o algo así. (Shmi se da la vuelta pero Qui-Gon le pone la mano en el hombro y la hace girarse hacia él) Y Anakin... tiene poderes especiales.
  


Shmi: Sí.

Qui-gon: Ve las cosas antes de que ocurran. De ahí que demuestre unos reflejos tan rápidos. Es un rasgo Jedi.

Shmi: Si, obviamente ha heredado los poderes Jedi.

Qui-gon: La Fuerza es extremadamente poderosa en él. Eso está claro. ¿Quién es su padre?

Shmi: (se vuelve otra vez. Qui-Gon está muy cerca de ella. Ella parece estar en un sueño y sonríe) Fue hace unos diez años... la noche de las mujeres en la cantina de Mos Eisley. Un par de amigas y yo estábamos tomando unas copas. Estábamos pasando un buen rato. Entonces lo vi... joven, alto, un bombón de ojos azules que desde el otro lado de la cantina me miraba. Era la cosa más bonita que nunca había visto. Bueno una cosa llevó a la otra y... yo estaba un poco “colocada”. Nunca supe quien era, sólo que era un Caballero Jedi que me prometió volver y casarse conmigo al día siguiente.

Qui-gon: (la mira sorprendido pensando en voz alta) ¿Dije eso? (a Shmi) Quiero decir ¿ÉL dijo eso? Así que ÉL debe de ser su padre.

Shmi: (se gira hacia Qui-Gon) NO, no hubo padre. Yo le llevé dentro de mi, le di a luz, lo crié... Esto es. Me sentí muy humillada y utilizada cuando ese cerdo Jedi no volvió. No quería que mi cólera y mi dolor se convirtiesen en los de Anakin. Así que inventé este cuento del “no padre” (con una mirada loca) Yo soy su “mamá virgen”. Te lo digo. No, te prevengo. No hubo padre. ¿Está claro?
   


Qui-gon: Sí, está claro... ¡Estás loca! Me lo llevaré conmigo. De haber nacido en la República le habríamos identificado enseguida.
Shmi: (sonríe satisfecha) ¿Así que ese es tu plan, Jedi? ¿Lo vas a raptar en la mitad de la noche? Y tan pronto como Watto lo encuentre ¡BOOM! Mi hijo se irá de aquí a la eternidad.
Qui-gon: (preocupado) Hmmm. Me había olvidado del transmisor. Debe de haber otra forma menos sucia.
Shmi y Qui-Gon están en el patio observando a Anakin, Kitster (un niño de la edad de Anakin), Seek (un niño de diez años), Amee (una niña de seis años), Melee (una niña de doce años), Wald (un rodiano de seis años), Jar Jar, R2, 3PO, y Padmé arreglando algunos circuitos.
Kitster: ¡Un astrodroide de verdad! ¡Jo que suerte has tenido!
ANAKIN: pues eso es solo una parte. Mañana participaré en la carrera del Boonta.
KITSTER: ¿Qué? ¿Con esto?
Wald: (subtitulado) ¡Annie jesko na joka! (¡Que bromista eres Annie!)
Anakin: (va hacia Wald y empieza a darle empujones en el pecho) ¡Te dije que dejases de llamarme Annie!
Melee: Llevas muchos años trabajando en esto
Amee: ¡Nunca funcionará!
Seek: ¡Venga chicos! ¡Siempre ha sido un chico raro! ¡Vamos a jugar al balón! Tu haz carreras ANNIE. Acabarás hecho puré de bicho.
Seek, Wald, Amee y Melee se van riéndose. Anakin se siente extraño y tiene una visión del futuro. Seek se ha convertido en un oficial de alto rango que está hablando con un tipo que lleva unas extrañas ropas negras. Entonces el tipo usa unos poderes especiales y Seek empieza a ahogarse. Anakin sonríe mientras ve al pequeño Seek alejarse con los otros niños.
    


Anakin: (se vuelve y se da cuenta de que Jar Jar esta al lado del motor de la vaina) ¡Eh Jar Jar! Apártate de los colectores de energía.

Jar Jar: ¿Cuinsa, misa?

Anakin: Si tocas el rayo con la mano se te dormirá durante unas horas.

A Jar Jar se le cae una herramienta al suelo. Cuando se inclina para recogerla su cabeza queda atrapada por el rayo de energía y recibe una sacudida a causa de la cual le cae la herramienta en la turbina. Trata de hablar pero su lengua cuelga lánguidamente y sus palabras son inteligibles.

Kitster: Ni siquiera sabes si funcionará.

Anakin: ¡Funcionará!

Mientras Jar Jar trata de recuperar la herramienta su mano queda enganchada en la turbina. Qui-Gon va junto Anakin y le da una pequeña batería.

Qui-Gon: Aquí tienes hijo mío. Creo que es hora de averiguarlo. Ten, usa esta carga de energía.

Anakin se introduce en la pequeña vaina que está detrás de dos enormes motores. Coloca la carga de energía en el tablero de instrumentos. Todos retroceden excepto Jar Jar que pide ayuda. Desafortunadamente Padmé lo oye y lo libera. Entonces los motores se encienden con un potente rugido. Todos victorean.

Anakin: ¡SI QUE FUNCIONA, SI QUE FUNCIONA!

Observando desde el porche, Shmi sonríe, y luego mira preocupada mientras se pregunta si Qui-Gon abrirá su bocaza de la misma forma que lo había hecho ella antes.


Parte 4: Un chico llamado Annie           Próxima entrega: Un día en las carreras

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