Distrito Star Wars

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martes, 19 de febrero de 2013

RA-7 Droide de la Estrella de la Muerte


RA-7 DROIDE DE LA ESTRELLA DE LA MUERTE


Este particular modelos de droide humanoide se caracteriza por una construcción muy similar a la de los droides de protocolo, pero con una chocante cara insectoide. Este modelo de droides se encontraba a bordo de la Estrella de la Muerte, lo que llevó a ponerle el informal nombre de Droide de la Estrella de la Muerte.

UNIVERSO EXPANDIDO

Las Industrias Arakyd adquirieron el favor del Imperio con su excepcional línea de droides militares y de seguridad. Por esta razón, se les premió con el contrato para proporcionar a los oficiales de mayor rango del escalafón militar, droides sirvientes. O al menos, eso era lo que la Oficina Imperial de Seguridad (OIS) hacía creer a todo el mundo. Arakyd distribuyó un inexpresivo asistente en la forma del RA-7. Su programación era inferior a la media y carecían de las cualidades estéticas que tenían los droides de Cybot Galáctica. La inocencia del droide era sólo apariencia. La OIS había encargado a Arakyd que desarrollase una línea de espías para vigilar a los oficiales imperiales.
El Imperio compró toda la serie de los RA-7 y luego empezó a repartirlos como regalo a gobernadores, moffs y oficiales navales.
Escondido en el cráneo del droide había un módulo de vigilancia. Sensores deflectores camuflados como soldaduras evitaban que el dispositivo apareciese en los escáneres de diagnóstico. Los fotorreceptores panorámicos del droide podían funcionar prácticamente casi sin luz e interpretar un diálogo leyendo los labios.
Los receptores de audio de un A-7 podían detectar un susurro en un pasillo lleno de gente y distinguir varias conversaciones al mismo tiempo.Los burócratas imperiales que recibieron los droides no sabían nada de esto. Veían que los destartalados RA-7 eran unos ayudantes deficientes pero nadie se atrevía a tirar a los droides y menos devolvérselos a sus superiores que se los habían dado como un regalo del Emperador. Así, los RA-7 desaparecieron en oscuros rincones, olvidados, como si fuesen esculturas.
Pronto empezaron a circular rumores sobre la auténtica misión de RA-7 y los oficiales imperiales empezaron a reemplazar silenciosa y convenientemente a sus droides antes de destruirlos o reprogramarlos, lo cual habría supuesto el riesgo de ser acusados de traidores. Un gran número de estos droides estaban destinados en los puestos más elitistas del Imperio, la Estrella de la Muerte, y así, fueron destruidos cuando la estación explotó.

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