Distrito Star Wars

Distrito Star Wars

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Mynock


MYNOCK


Los mynocks, unas criaturas parecidas a mantas-raya voladoras con alas de piel negra, son una plaga común a la que se enfrentan los pilotos. Estas criaturas parásitas se enganchan a sus huéspedes con su boca succionadora. Los pilotos tienen que examinar sus naves para ver si tienen mynocks adheridos, pues estos suelen fijarse a las naves y roen sus cables de energía. Los mynocks suelen viajar en grupos, y normalmente miden sobre 1,60 metros de largo y alcanzan una envergadura de 1,25 metros.
Cuando Han Solo y la Princesa Leia Organa estaban tratando de burlar el bloqueo imperial de Hoth, se acercaron a uno de los asteroides más grandes y se escondieron en el interior de lo que a ellos les pareció una caverna, para realizar reparaciones en el Halcón Milenario.
Al terminar con las reparaciones, se percataron de que se habían adherido al casco de la nave algunos mynocks y que en realidad aquello no era una cueva, sino el estómago de una enorme babosa espacial. Por ello salieron de allí a toda prisa, para encontrarse de nuevo, en el exterior, con los imperiales que los perseguían implacablemente.

UNIVERSO EXPANDIDO


Extendidos por toda la galaxia, el planeta originario de los mynocks es desconocido, pero su nombre se deriva de su supuesto planeta natal, Ord Mynock. Incluso es posible que hayan evolucionado en el vacío del espacio ya que muchos de los entornos planetarios son mortales para ellos: su piel reacciona con el helio, el cual está presente en la mayoría de las atmósferas de los planetas. Este gas provoca que se hinchen hasta el punto de explotar. Los científicos dicen que esto es una especie de reacción alérgica, una que felizmente mantiene a la mayoría de los planetas habitables libres de mynocks.
Los mynocks, al igual que las plantas, se alimentan de radiación solar. La superficie de su piel negra está adaptada para absorber la radiación electromagnética. Remontan los vientos estelares desplegando sus alas. También se alimentan de silicona y otros minerales con el propósito de reproducirse. Las criaturas son asexuadas, reproduciéndose por fisión una vez que han absorbido y metabolizado el suficiente material puro.
Estas criaturas son extremadamente protectoras de sus territorios pese a que estos puedan ser temporales. Aunque generalmente migran en bandadas pequeñas de menos de diez, se sabe que atacan en grandes grupos cuando son acorralados, se viola su territorio o son amenazados físicamente. Esto sugiere que deben de tener algún medio de comunicación, ya que la interacción sólo mediante sonido es bastante improbable para formas de vida capaces de vivir en el vacío.
Este parásito es la principal fuente de alimentación para las gigantescas babosas espaciales que a menudo viven en los campos de asteroides. Pero antes de ser digeridos, los mynocks se alimentan durante algún tiempo de las venas de la babosa y sus revestimientos intestinales. Se sabe de babosas espaciales que debido a su gran tamaño albergaban grandes número de mynocks en el interior de sus cuerpos. Por esta razón algunos espacio-puertos orbitales tratan de tener al menos una babosa espacial en el recinto para controlar las poblaciones locales de mynocks.
Como están sedientos de energía constantemente, los mynocks se pueden adherir a las naves espaciales que pasan, mordiendo los cables de energía o sorbiendo en los puertos de iones. También pueden absorber materia del casco de las naves haciendo que se disuelva lentamente. Este es un problema que podría provocar graves daños si no se repara a tiempo; desde hace años hay historias de muchas naves y vidas que se han perdido debido a brechas en el casco. Las rutas estelares están llenas de informes, tanto anecdóticos como verificados de naves que despegaron para descubrir poco después que uno o dos mynocks habían dañado el exterior de la nave o peor, eran polizones que iban causando daño mientras la nave ya estaba volando. A menudo los sensores de la nave detectan las brechas y las pérdidas de integridad del casco, pero si los sensores fallan, los daños pueden ser catastróficos. Además si una bandada de mynocks infesta un espacio-puerto orbital, las pérdidas económicas pueden ser graves y llevar a una compañía al borde de la bancarrota.
En años recientes ha surgido una nueva versión de deporte de caza llamado “Inflar al mynock” en la que los cazadores hacen paseos espaciales para disparar y cazar a los mynocks con granadas basadas en helio las cuales se adhieren a los pellejos de las criaturas haciendo que sus cuerpos se inflen como redondos balones. Las criaturas mueren rápidamente y enseguida salen flotando. Se hacen apuestas sobre que tirador puede inflar más mynocks.
Varios informes han documentado varias subespecies variantes del mynock. Vynocks, una subespecie planetaria que respira aire. Se han encontrado en el sistema Kalarba en el Borde Medio y en Corellia; aparentemente esta subespecie no sufre la teórica alergia al helio. Esta criatura plantea un problema particular para los sistemas habitados, no sólo para las naves, los edificios, estructuras, ganado e incluso los humanoides que duermen al raso están bajo riesgo.
En resumen, sin importar la variedad, los mynocks pueden representar un peligro en cualquier entorno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario