Distrito Star Wars

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lunes, 27 de agosto de 2012

Sandcrawler


SANDCRAWLER


Los sandcrawlers eran grandes fortalezas rodantes usadas por los jawas como transporte y refugio. Los vehículos adaptados para la arena con ocho orugas, están equipados con tubos de succión magnética para sorber droides y chatarra.

Durante la Guerra Civil Galáctica, los droides C-3PO y R2-D2, que llevaban consigo los planos robados de la Estrella de la Muerte,  fueron a parar a Tatooine mientras huían de las fuerzas que habían tomado su nave, el Tantive IV.
Allí, en el Mar de las Dunas fueron apresados por los jawas quienes más tarde se los vendieron a Owen Lars, el tío de Luke Skywalker. Pero la captura de estos droides les salió cara a los jawas, pues cuando los imperiales descubrieron que los habían capturado, los asesinaron cruelmente, fingiendo un ataque de los moradores de las arenas.

UNIVERSO EXPANDIDO


Los gigantescos sandcrawlers, eran en un principio excavadores de minas y empezaron a ser utilizados en Corellia, en el Núcleo Interior de la Galaxia, donde se desarrollaron para ser utilizados en minería. Fueron traídos por primera vez a Tatooine por prospectores corelianos que buscaban en las arenas de Tatooine minerales valiosos, pero cuando se vio que los metales no tenían las propiedades metalúrgicas deseadas, las minas se cerraron y los mineros abandonaron la mayor parte de su equipo. Para sorpresa de los colonos que se quedaron, los diminutos chatarreros jawas se apoderaron de los excavadores de minas convirtiéndolos en una parte importante de su cultura. Además de ser un medio de transporte para los jawas, eran talleres móviles, almacenes y una defensa segura contra los peligros del desierto.

Los antiguos sandcrawlers están alimentados por antiguos y voluminosos motores de fusión nuclear. Las orugas gigantes permiten que los sandcrawlers se desplacen a través de innumerables obstáculos. Deben ser extremadamente estables para evitar que el vehículo vuelque cuando se ve atrapado en una tormenta de arena.
Si era necesario, todo un clan de jawas, formado por cientos de individuos, podía vivir dentro de un sandcrawler. 
Su costumbre, sin embargo, era que la mitad del clan viviese en un fuerte de roca en el desierto, mientras que  la otra mitad formaba la tripulación de chatarreros del sandcrawler.
El interior de un sandcrawler es una laberíntica madriguera como corresponde a los orígenes roedores de los jawas. La mayor parte de interior ha sido desmontada y adaptada a las necesidades de los jawas. Los sandcrawlers tienen una altura de unos veinte metros; en la parte delantera sobresale la  cabina, desde la cual el piloto conduce el vehículo con la ayuda de un observador. La media de la tripulación de un sandcrawler es de aproximadamente unos cincuenta jawas, aunque los pasillos y alcobas pueden albergar a un clan de hasta 300 miembros. También hay en el sandcrawler espacio para 1500 droides completamente funcionales.
La ingeniería es el fuerte de los jawas: los viejos sandcrawlers precisan mucho mantenimiento y muchos sufrieron reparaciones de tipo remiendo por falta de determinadas piezas. Sin embargo los jawas se preocupan de que sus reparaciones sean seguras, ya que cualquier error puede suponer un peligro para quienes se encuentran a bordo.
Los sandcrawlers se adentran en las zonas más remotas de Tatooine en busca de restos de naves arrastradas por las tempestades de arena
Las nuevas adquisiciones son subidas a bordo a través de un enorme tubo de succión cerca de la escotilla inferior de inspección. Como sistema de carga alternativo, disponen de una rampa en la parte frontal del vehículo.
A parte de los propios jawas nadie sabe con certeza cuantos sandcrawlers se encuentran todavía en funcionamiento, pero los jawas parecen tener la habilidad para que sus vehículos duren toda una eternidad. Es  raro ver a varios de estos vehículos viajando juntos, aunque se reúnen una vez al año en un lugar secreto en el Mar de las Dunas. En estas reuniones los jawas abren sus vehículos para compartir sus hallazgos.
     

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