Distrito Star Wars

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sábado, 30 de junio de 2012

Segunda Estrella de la Muerte


SEGUNDA ESTELLA DE LA MUERTE

Tres años después de la destrucción de la Estrella de la Muerte, el Imperio volvió a demostrar su naturaleza maléfica con la construcción de la segunda Estrella de la Muerte en una remota región del espacio. Afortunadamente para la galaxia, el Imperio nunca concluyó este monstruoso planetoide. El conocimiento de su existencia le fue comunicado a los mandos Rebeldes por los espías bothanos. La Alianza pudo conocer con precisión la posición exacta del lugar de la construcción de la Estrella de la Muerte y la oportunidad de destruir la estación.
Pero la información obtenida era una trampa. El astuto Emperador Palpatine dejó que la Rebelión descubriese la Estrella de la Muerte para poder atrapar la creciente flota rebelde. La segunda Estrella de la Muerte no era tan vulnerable como los Rebeldes pensaban.
Para asegurarse de que la Estrella de la Muerte podría destruir a la flota de la Alianza, Palpatine confió la fase final de la construcción a su aprendiz Sith, Lord Darth Vader. Vader motivó al comandante de la Estrella de la Muerte, Moff Jerjerrod, para que la estación estuviese operacional cuando el Emperador llegase para su inspección.
La segunda Estrella de la Muerte no era una esfera completa. Aunque la mayor parte de la estación de batalla era reconocible y visible, había grandes zonas de la superficie expuestas y su esqueleto era visible. Para proteger la medio completa estación durante su construcción, el Imperio proyectaba un inmenso escudo deflector desde la cercana luna boscosa de Endor. El escudo era lo suficientemente fuerte como para protegerla del ataque de naves capitales o cazas.
 La Alianza envió un comando a la superficie de la luna para desactivar el escudo mientras la flota rebelde surgía del hiperespacio para destruir la estación. Al contrario que su predecesora, el núcleo de la segunda Estrella de la Muerte tenía que ser destruido por un ataque directo en el interior de la superestructura, que hiciese explotar la planta de energía.
El comando fue apresado por los imperiales y cuando la flota Rebelde llegó, el escudo deflector estaba intacto. Y lo que era peor, el superláser era operacional y empezaba a destruir cruceros rebeldes Mon Calamari con cada disparo. El general Lando Calrissian inició una atrevida y arriesgada táctica para ponerse a tiro de la flota imperial, lo que limitaría los blancos posibles para la Estrella de la Muerte.
Ayudados por los nativos Ewoks de Endor el comando liderado por Han Solo y Leia Organa, consiguió infiltrarse y destruir el complejo que albergaba el generador de escudo.
Sin el escudo, el general Lando Calrissian guió a los cazas de la Alianza al interior de la Estrella de la Muerte. Allí él y Wedge Antilles lanzaron un ataque que convirtió el núcleo en una inmensa bola de fuego que destruyó la estación.
El cuerpo del Emperador Palpatine se consumió en la explosión. La flota imperial nunca se recuperó del fracaso, lo que convirtió la destrucción de la Estrella de la Muerte en la destrucción del Imperio. Mientras los fragmentos de la batalla se consumían en la atmósfera de Endor, la celebración por la liberación se extendió por los bosques y por toda la galaxia.

 

UNIVERSO EXPANDIDO

Fue un milagro que Bevel Lemelisk sobreviviese tras la destrucción de la primera Estrella de la Muerte para diseñar una segunda superarma, pero de algún modo lo logró. Su obra continuó con intentos como las armas Tarkin e incluyó características que corregían los errores cometidos con la primera estación de batalla.
En vez de pozos de ventilación para liberar el resto de calor del reactor, la segunda Estrella de la Muerte podía dispersar la energía sobrante a través de una serie de conductos milimétricos.
La segunda Estrella de la Muerte tenía un diámetro de 160 kilómetros, era mayor que la original y poseía un superláser de mayor poder. No solo su rayo era más devastador, también podía disparar con mayor rapidez y puntería.
En la segunda Estrella de la Muerte, si se hubiese llegado a completar, habría tenido alrededor de 30,000 baterías turboláser, 7,500 cañones láser, 5,000 cañones de iones y 768 rayos tractores.

Etapas de la construcción de la segunda estrella de la Muerte
La primera fase se centró en el montaje de las piezas necesarias para la construcción del núcleo del reactor principal (una décima parte del diámetro de toda la estructura) y de las inmensa columna polar que distribuye la energía y estabiliza la rotación. Un cuarteto de conductores de reactor se extiende hasta lo que es la circunferencia de la estación y dos de ellos emergen exactamente en el ecuador. Hay paneles de condensadores en torno al núcleo del reactor.
Se añadieron conductos secundarios tanto a la columna como a los cuatro del reactor y a continuación se construyeron las zonas ecuatoriales que contienen importantes instalaciones de atraque y los impulsores que hacen girar la estación.
Con los sistemas del núcleo y del ecuador terminados, los equipos dieron prioridad al arma principal. Sólo Vader y unos pocos asesores del Emperador sabían que el plan de Palpatine era dejar la mayor parte de la base inacabada y hacer creer al a Alianza que el superláser no funcionaría cuando se produjese el ataque rebelde.

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