Distrito Star Wars

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miércoles, 4 de julio de 2012

Yoda


YODA
 
El anciano y respetable Maestro Jedi pasó los últimos años de su vida escondido en el planeta pantanoso Dagobah. Con 900 años de edad, Yoda había entrenado Jedi durante 800 años y era muy poderoso en la Fuerza.
Entre sus últimos alumnos se encontraban los más importantes (y temerarios e imprudentes) Jedi de la historia reciente: Obi-Wan Kenobi y Luke Skywalker.
En los últimos tiempos de la Antigua República, Yoda era un respetado miembro del Consejo Jedi. Con compañeros tan importantes como Mace Windu y Ki-Adi-Mundi, Yoda presenció los turbulentos acontecimientos que acabarían con la secular república y sellarían el destino de la orden Jedi.
Yoda jugaba un importante papel en el Consejo Jedi. Cuando los jóvenes padawan hacían su primera incursión en el entrenamiento Jedi, lo hacían bajo la guía de Yoda. Muchos de los grandes Jedi de la República se habían entrenado con Yoda cuando eran niños. Al hacerse mayores, en la adolescencia, los padawan se emparejaban con un Caballero o Maestro Jedi para continuar un entrenamiento individualizado. El velo del lado oscuro cayó sobre la República durante sus años crepusculares y la preocupación de Yoda iba en aumento. El crecimiento del lado oscuro creaba una perturbación en la Fuerza lo suficientemente poderosa para nublar las percepciones de los Jedi en asuntos importantes.
Sintiendo una gran incertidumbre por el futuro, Yoda reconoció que necesitaba respuestas. El Consejo Jedi envió a Obi-Wan Kenobi a investigar los intentos de asesinato de la Senadora Amidala perpetrados en apariencia por las fuerzas separatistas pero lo que encontró fue un problema mayor.
Todo un ejército de clones había sido creado en secreto para la República a petición de un difunto Maestro Jedi, Syfo-Dyas. Nadie del Consejo tenía noticias de tal cosa y tampoco lo había presentido. Posteriores investigaciones revelaron que los separatistas se estaban pertrechando para la guerra. El Conde Dooku, uno de los antiguos alumnos de Yoda, estaba consolidando una fuerza militar con los ejércitos droides de la Federación de Comercio. Algo tenía que hacerse.
Mientras meditaba, Yoda presintió un traumático acontecimiento, la caída del joven Anakin Skywalker. En ese momento oyó la voz de Qui-Gon Jinn, el Maestro Jedi muerto una década antes. Era imposible para un Jedi mantener su identidad en la Fuerza una vez que se había hecho uno con ella. Aun así, él lo oyó. 
El canciller supremo Palpatine revestido de nuevos poderes de emergencia tomó posesión del ejército clon y ordenó a los Jedi entrar en acción.
Yoda viajó al lejano planeta Kamino para hacerse cargo del recién creado Ejército de la República y llegó a Geonosis para rescatar a los supervivientes de las malogradas fuerzas Jedi.
Cuando los clones de la República se enfrentaron a los droides separatistas, las Guerras Clon empezaron.
Yoda se convirtió en general, controlando la batalla desde el centro de mando. Los clones vencieron a los separatistas en Geonosis, pero muchos escaparon. Yoda, guiado por sus instintos, se dirigió a un oscuro hangar donde el Conde Dooku había herido gravemente a Obi-Wan Kenobi y Anakin Skywalker.
Yoda y Dooku entablaron batalla. Primero sus poderes en la Fuerza fueron puestos a prueba cuando Dooku trató de aplastar al diminuto Maestro, lanzándole escombros. Yoda rechazó fácilmente tales ataques e incluso rechazó ataques con rayos de Fuerza de Dooku. Después continuaron con un duelo de sables láser. En una batalla culminante  los dos maestros combatientes hicieron gala de su asombrosa velocidad y agilidad. Yoda, ayudado por la Fuerza, saltó por el aire girando y dando fuertes golpes a la defensa de Dooku. Dooku consiguió escapar utilizando la Fuerza para poner en peligro de nuevo a Obi-Wan y a Anakin. Sabiendo que la nobleza de Yoda le daría tiempo, Dooku escapó mientras el anciano maestro salvaba a sus jóvenes compañeros.
La primera batalla de las Guerras Clon fue una victoria para la República, pero Yoda estaba preocupado. El lado oscuro lo había nublado todo y los juicios de la orden Jedi quizás estaban manchados por la suficiencia y arrogancia. No solo habían muerto muchos Jedi en Geonosis, el porqué de sus muertes no estaba claro para el sabio Maestro. 
Era otro peligroso y perturbador rompecabezas que Yoda tenía que resolver mientras la República se desmoronaba a su alrededor.

A través de la meditación pudo contactar con el espíritu de Qui-Gon Jinn. El difunto Maestro Jedi había descubierto una técnica oculta de poder que permitía conservar la identidad en la Fuerza tras la muerte. Una habilidad de la Fuerza oculta fuera de la Orden Jedi, este método había sido desarrollado por un chamán de los Whills. En los años siguientes Yoda estudiaría estas técnicas aprendiendo la habilidad en una situación en la que no se encontraba hacía siglos: ser un aprendiz.
Pero antes de eso, Yoda tuvo que sobrevivir al resurgimiento de los Sith. Tras años de ocultación Darth Sidious emergió y puso en funcionamiento su plan final para eliminar a los Jedi. Sidious, el sombrío señor del Sith que había logrado eludir la atención de los Jedi, era de hecho el Canciller Supremo Palpatine. En su posición de creciente poder, Palpatine manejaba los acontecimientos, tales como las Guerras Clon, para exterminar a los Jedi. Con los Jedi dispersos por toda la galaxia liderando el ejército clon, Sidious promulgó la Orden 66. La orden codificada identificaba a los Jedi como enemigos de la República y los leales clones ejecutaron con sangre fría a sus líderes. Muchos Jedi murieron a manos de sus tropas.
A través de la Fuerza, Yoda sintió la súbita pérdida de vidas por toda la galaxia. Fue un golpe que casi lo mareó, pero se recobró a tiempo para evitar el atentado contra su vida. Todo ocurrió en Kashyyyk, el hogar de los wookiees, uno de los muchos frentes de las Guerras Clon, donde los clones se volvieron contra Yoda. El que una vez había sido su leal oficial, el comandante Gree trató de disparar a Yoda, pero el Maestro Jedi entró rápidamente en acción y decapitó a Gree y a su cómplice con su sable. Con la ayuda de los wookiees Tarfful y Chewbacca, Yoda pudo escapar de Kashyyyk y entrar en contacto con el senador Bail Organa de Alderaan.
Yoda, Obi-Wan y Bail se reagruparon tras haber sido testigos de la exterminación de los Jedi y sus aliados por Palpatine.
Una señal codificada emitida desde el conquistado Templo Jedi mandaba que los Jedi supervivientes regresasen a Coruscant para caer en una trampa. Kenobi y Yoda decidieron apagar la señal mortal antes de que muriesen más Jedi.
De vuelta a Coruscant se infiltraron en el Templo Jedi. Allí descubrieron la terrible evidencia de lo que había ocurrido en la capital durante su ausencia. El Canciller ahora era el Emperador Palpatine y el que una vez había sido un prometedor guerrero Jedi, Anakin Skywalker, era su nuevo aprendiz y se hacía llamar Darth Vader. Como únicos supervivientes de la Orden 66 Yoda y Kenobi tenían que detener a los Sith. Kenobi salió tras la pista de Skywalker y Yoda fue a hacerle una visita al Emperador Palpatine.
En el interior de las grandes cámaras del Senado Galáctico, Yoda retó al Emperador. Los dos se batieron en un espectacular duelo, un concurso entre los dos practicantes más poderosos del lado luminoso y oscuro de la Fuerza. El Emperador resultó ser demasiado poderoso para ser vencido. Aunque Yoda se mantuvo fuerte durante el duelo, al final el Sith lo superó. Comprendió que una confrontación directa con el Sith estaba condenada al fracaso. Vencido, Yoda se sumergió en las sombrías profundidades de la enorme cámara del Senado, saltando a un speeder pilotado por Bail Organa.
El Jedi había fallado en su intento de detener al Sith y Kenobi había mutilado a Vader en el planeta Mustafar, pero una nueva esperanza llegaría en la forma de unos gemelos recién nacidos. La esposa de Skywalker, Padmé Amidala, estaba embarazada de dos bebés poderosos en la Fuerza. En el lejano santuario de Polis Massa, Padmé dio a luz a Luke y Leia antes de morir. Yoda, Bail y Obi-Wan fueron testigos de estos dos nacimientos e inmediatamente empezaron a planear el futuro. Sabiendo que estos niños supondrían una amenaza para el Emperador, los Jedi decidieron mantener su existencia en secreto. Los gemelos fueron separados, el bebé Luke Skywalker fue llevado a la granja Lars en Tatooine y la niña Leia fue enviada a Alderaan para ser criada como la hija adoptiva de Bail y su esposa la Reina de Alderaan. Los Jedi esperarían el momento preciso, sintiéndolo a través de la Fuerza, para enfrentarse al Imperio. Mientras Yoda y Obi-Wan aprenderían el conocimiento del chamán de los Whills a través de la forma incorpórea de Qui-Gon.
Yoda se fue a ocultar al distante y pantanoso planeta Dagobah. Allí, pacientemente, esperaría a que llegase la nueva esperanza que libraría a las gentes de la galaxia de la tiranía del lado oscuro. 
Tres años después de la Batalla de Yavin esa nueva esperanza llegó. Guiado hasta Dagobah por una visión de su antiguo maestro Obi-Wan Kenobi, Luke Skywalker se encontró con Yoda sin saberlo. Encallado en el pantanoso planeta Dagobah se encontró con una cómica criatura élfica que le prometió ayudarlo. Las payasadas del diminuto ser acabaron con la poca paciencia de Luke. Pero esa era la primera de las muchas pruebas en las que Luke fallaría.

Dándose a conocer como Yoda, el Maestro Jedi comenzó a entrenar a Luke. Retos telequinéticos, retos para la voluntad y el cuerpo... más retos de los que Luke nunca se había encontrado antes y que ayudarían al joven rebelde a convertirse en un Jedi.
Luke fallaba al “desaprender” sus preconceptos. Cuando tuvo que sacar su caza hundido en los pantanos de Dagobah, solo con el poder de su mente, él respondió que lo intentaría. “No” respondió Yoda “Hazlo o no lo hagas. No lo intentes”.
Luke no creía que  la fuerza pudiese elevar un objeto tan grande. Vio que estaba equivocado cuando Yoda levantó el ala-X y lo puso sobre tierra firme. Otra vez Luke estaba sorprendido. Él no creía, por eso fallaba.
Cuando Yoda le enseñó a Luke a ver el futuro, una sobrecogedora visión de sus amigos en peligro hizo que el joven Skywalker abandonase su entrenamiento. Luke prometió que regresaría después de rescatar a sus amigos. Pero al final fracasó, teniendo que ser él el rescatado. Yoda temía que todo se perdiese en el esfuerzo de parar a Vader y al Emperador.
Más o menos, un año más tarde, Luke volvió para acabar su entrenamiento. Después del duro enfrentamiento con Vader y sabiendo que Vader era su padre, Luke supo por Yoda que su entrenamiento se había completado. En la ausencia de Luke, Yoda había enfermado. Cuando estaba muriendo Yoda arrojó alguna luz sobre el pasado de Luke: había otro Skywalker. Yoda murió poco después y su cuerpo desapareció cuando se hizo uno con la Fuerza.
Luke supo después que Leia Organa era su hermana y que podía rescatar a su padre de las garras del lado oscuro.
Durante la celebración después de la Batalla de Endor, Luke vio al fantasma de Yoda junto con las imágenes fantasmagóricas de Obi-Wan Kenobi y Anakin Skywalker, el cual había muerto en la luz.

UNIVERSO EXPANDIDO

 
Cuando Yoda tenía 700 años servia al Consejo Jedi entrenando jóvenes estudiantes en la enorme nave de entrenamiento Jedi Chu´unthor. La nave se estrelló en el planeta Dathomir. Los Maestros Jedi trataron de liberar la nave
de los pantanos pero fueron expulsados por las Hermanas de la noche de Dathomir. 
La mayor parte de la historia de Yoda es desconocida. Justo antes de los tiempos oscuros que precedieron a la caída de la República, Yoda entrenó al rey Empatojayos Brand de Gannath, en los caminos de la Fuerza. Otro de sus estudiantes fue el poderoso y severo Qu Rahn. En esos tiempos Yoda detuvo al Jedi oscuro de Bpfassh. Esto lo condujo hasta Dagobah, donde ambos se enfrentaron. El Jedi Bpfassh murió y su Fuerza oscura fue absorbida en un remolino por un árbol cercano, creando un vínculo con el lado oscuro.
Por eso se cree que Yoda escogió Dagobah como refugio, debido a las energías del lado oscuro que emanaban del árbol. Desde lejos los seres sensibles a la fuerza, como el Emperador, no podían detectar a Yoda, ya que la luz brillante del Maestro era oscurecida por la presencia del oscuro Bpfassh.
Como todos los Jedi, Yoda se convirtió en un general con el estallido de las Guerras Clon, guiando a las tropas de la República contra la Confederación de Sistemas Independientes. Fue un tiempo muy agitado para los Jedi. Algunos Jedi que no estaban de acuerdo con las políticas que subyacían tras la guerra, abandonaron la Orden como protesta. Dándose cuenta de que esos conflictos internos entre los Jedi harían que la Orden pareciese débil tanto a sus enemigos como al público, Yoda se preocupaba mucho por estos últimos giros de los acontecimientos.
Aunque Yoda era conocido por su amplia  experiencia como instructor en el Templo Jedi, estuvo en primera línea de los combates durantes las Guerras Clon. Guió a las tropas montado en un leal kybuck, liderando la carga contra los Separatistas. En Axion el diminuto Maestro Jedi venció a un droide hailfire con su inteligencia y el poder de la Fuerza. Yoda también desempeño un papel fundamental en estrechar las relaciones entre el Senado y los wookiees, manteniendo a Kashyyyk en la República durante el conflicto.
Yoda y otros miembros del Consejo Jedi veían con recelo como crecía la fama de Anakin Skywalker durante las Guerras Clon. Sus continuas victorias le proporcionaban muchos aplausos, pero los Maestros Jedi sentían que tenía que aprender mucho sobre la objetividad. Como prueba de la resolución de Skywalker, Yoda le asignó una joven Padawan, una descarada togruta de 14 años llamada Ahsoka Tano. Se esperaba que Skywalker la entrenase para ser una Jedi, tendría que enseñarle a convertirse en una Jedi por derecho propio, así Anakin aprendería una valiosa lección.
Aunque Yoda pasó la mayor parte de la guerra destinado en Coruscant observando el conflicto desde lejos, en varias ocasiones se puso al frente de las tropas como general. En Rugosa, una luna neutral de coral, Yoda se enfrentó a todo un batallón de droides para congraciarse con el rey de los toydarianos, Katuunko, y así conseguir un valioso aliado.
Al principio de la Guerra Civil Galáctica el historiador de la Alianza, el mayor Arhul Hextrophon, fue a Dagobah donde encontró a Yoda. Yoda iba a borrar de la cabeza de Arhul todo recuerdo sobre su existencia, pero cambió de opinión.
En su lugar le hizo jurar que guardase el secreto y lo dejó partir. Aparte de registrarlo en su diario personal se sabe que Hextrophon no se lo dijo nunca a nadie.

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