Distrito Star Wars

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lunes, 30 de julio de 2012

Droide octuptarra


DROIDE OCTUPTARRA


Entre los avanzados droide de combate que acompañaban al General Grievous en su cuartel general secreto de Utapau se encontraban los droides octuptarras. Los autómatas zancudos, con forma de araña, tenían unas grandes cabezas como globos situadas sobre su delgado tronco y estaban armadas con torretas láser.
Sus juntas giratorias les permitían cambiar de posición casi instantáneamente y es casi imposible localizar algún punto de la cabeza del droide que pueda considerarse como su parte frontal. Un primo más grande del droide octuptarra, el tridroide, fue usado en las campañas de Mygeto.

UNIVERSO EXPANDIDO


Incómodamente alienígena para la mayoría de los humanoides, el droide octuptarra, es el exotismo insectoide que a menudo se abre camino entre los diseños de la Confederación de Sistemas Independientes. Sin embargo, para los skakoanos, que dominan la Tecno Unión, el octuptarra resulta familiar como mascota. Los verdaderos octuptarras con unos cigarreros de ocho ojos que viven en el planeta de metano Skako. Los droides tienen un cuerpo de configuración similar y caminan sobres tres patas, un hecho que ha provocado que los demás se refieran a él como “tridroide”.
Simétrico por todas partes, el droide octuptarra no tiene puntos ciegos y puede disparar en cualquier dirección gracias a una torreta láser rotatoria. Es ligero y puede descolgarse desde los salientes. El globo de la parte superior alberga sus circuitos cognitivos, pero la defensa del módulo es muy débil y es un blanco fácil para el fuego enemigo. Los comandantes separatistas pronto se dieron cuenta de que los droides funcionaban mejor desde largo alcance, donde sus cañones pueden escoger a las tropas que avanzan con estallidos láser intermitentes.
Los droides octuptarra, al igual que los droides cangrejo de la Tecno Unión, pueden ser producidos en diferentes tamaños gracias a la variabilidad de escalas de sus plantas de construcción. Muchos son de la talla de un humanoide, unidades anti-persona, pero algunos son tan grandes como tanques. Estos mastodontes se utilizan en los campos de batalla como unidades de artillería de combate, apoyando a los caminantes araña del Gremio de Comercio con sus lanzadores de munición en cadena.
Durante el primer año de las Guerras Clon, los investigadores separatistas desarrollaron una terrible muestra de plagas biológicas a medida.  
Un virus dirigido al genoma específico compartido por los soldados clon de la República se introdujo en aerosoles que se instalaron en las cabezas de los droides octuptarras. Los droides liberaban la toxina tras hacer incursiones suicidas en el corazón de las formaciones de infantería enemigas. El Gran Ejército de la República enseguida desarrolló un antídoto, pero la campaña dio al octuptarra un segundo sobrenombre: droide virus.
Los droides octuptarra estaban entre las hordas de enjambres robóticos que atacaron Coruscant mientras el General Grievous secuestraba al Canciller Supremo Palpatine. Tras la batalla montones de piezas de droides rotas y quemadas cayeron en los niveles más bajos de los cañones de la ciudad. Muchas muestras de los virus de los octuptarra se liberaron de los fragmentos destrozados y el virus de la enfermedad clon mutó infectando a los shashay y otras aves alienígenas, dando lugar a un brote de calvicie aviar.
Tras las Guerras Clon, la mayoría de los droides octuptarra fueron a dar a Uba IV, un planeta separatista que poseía una planta de construcción de droides. En la mente de muchos el droide octuptarra ha llegado a identificarse con el temible y enmascarado ubes.

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